Mike Vigil, experto mundial en narcotráfico, explica la lógica de lo que ocurrió con Karina Delfino
Mike Vigil dice que se toman muchas de estas prácticas de los carteles, especialmente los de México.
«Normalmente no mandan ese tipo de mensaje, nada más matan a la persona. Esto principalmente es para fomentar el miedo». Así de crudo explica Mike Vigil, exjefe de Operaciones Internacionales de la DEA (Drug Enforcement Administration) y uno de los agentes más condecorados de esa agencia, el hallazgo del cadáver de una mujer frente al domicilio de la alcaldesa de Quinta Normal, Karina Delfino (PS). Para el autor de varios libros sobre el tema, como «The Land of Enchantment», «Cartel» o «Narco Queen», el cuerpo maniatado y en avanzado estado de descomposición, dentro de una caja de cartón y dejado por un camión frente a la casa de la autoridad, responde a una lógica conocida en el mundo del narcotráfico: «Toman muchas de estas prácticas de los carteles, especialmente, los de México, que sabemos que algunos han penetrado a Chile».
Para Vigil, lo ocurrido «es para intimidar a la persona y mandar el mensaje de que esto te va a suceder a ti. Es una táctica que no es humana, una acción que busca intimidar. Los narcos necesitan intimidar a los políticos porque quieren favores, quieren que ellos los protejan. No pueden operar sin protección política» y, entonces, «mandan ese tipo de actividad: brazos, piernas descuartizadas, cabezas decapitadas. Es un mensaje fuerte», advierte.
El experimentado exjefe de la DEA comenta que no fue una narcomanta, porque no se encontró mensaje escrito, firma de alguna banda ni reivindicación explícita junto al cadáver, a diferencia de las clásicas prácticas narco mexicanas. «Esas narcomantas son para otro cartel rival o para el pueblo o un municipio. Esto es directamente personal», plantea quien trabajó 13 años en México, donde infiltró carteles como el de Guadalajara. «En México existe ese dicho de plata o plomo. Muchas veces ofrecen algo, y si no aceptan la plata, vienen las balas».
La alcaldesa dijo que no había recibido amenazas previas. ¿Cómo interpreta ese escenario?
«Sí, puede pasar. No siempre mandan amenazas primero. A veces actúan directamente».
¿En México han visto patrones similares contra alcaldes?
«Sí, han matado a políticos muchas veces. También queman los cuerpos, los van decapitando o descuartizando. Eso es para mandar un mensaje a muchas personas. Esa práctica va a intimidar, posiblemente, a toda la ciudad, porque causa un impacto sicológico fuerte. Las autoridades que reciben este tipo de amenazas necesitan protección de la policía o de las Fuerzas Armadas. No solamente en el hogar, también cuando van al trabajo o cuando están en la oficina. Necesitan protección las 24 horas del día».
¿Ve a Chile entrando en una fase como la que vivió México entre 2006 y 2012, cuando los alcaldes comenzaron a ser blancos del narcotráfico?
«Espero que no se ponga así de duro y expansivo, pero las autoridades chilenas van a tener que tomar medidas. Hay que desarrollar una estrategia para combatir el crimen organizado. Es importante el desarrollo de inteligencia para utilizar esa información en operativos. No va a ser un operativo en la brava (sin planificación). Va a ser inteligencia, que es mucho más eficaz».
¿Qué medida urgente recomendaría a las autoridades chilenas?
«En Chile no sé si tienen un centro de inteligencia, pero sería importante que el gobierno tenga un centro que esté desarrollando información: identificar al crimen organizado, a los miembros, a la gente que lava dinero, la logística, las personas encargadas de logística, los políticos que brindan apoyo. Todo eso es muy importante en la inteligencia. También la policía de Chile debería coordinar y colaborar con el gobierno mexicano para tener intercambio de información sobre estos personajes. Identificar los vínculos con personas en Chile y con los cárteles en México. Y también con Colombia».
¿Qué es más eficaz para enfrentar al crimen organizado: un gran operativo visible o un trabajo silencioso de inteligencia?
«Yo creo que los dos. Trabajar de manera silenciosa, pero cuando capturan a alguien, darle mucha publicidad para mandar un mensaje a otros: si estás involucrado o vinculado con el crimen organizado o narcotráfico, lo mismo te va a pasar a ti. Es un mensaje de que no puedes trabajar con impunidad ni violar el imperio de la ley».


