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Autor de la Foto: PAULA GARCÍA
Título/Pie de foto: Alejandro Rocafort tiene 17 años de experiencia como instructor de tiro.
Alejandro Rocafort cree que el primer disparo fue el que hirió al conductor
Para Alejandro Rocafort, presidente del club de tiro José Miguel Carrera, la maniobra del policía fue la de un experto.
Luis Gajardo
Alejandro Rocafort es el presidente del club de tiro José Miguel Carrera. Además, tiene 17 años de experiencia como instructor.
Explica que disparar en movimiento, caminando o corriendo, es una acción que en las películas parece sencilla, como caminar y masticar chicle, y que además se ve estiloso. Pero que en realidad es prácticamente imposible dar en el blanco. «Es algo que sólo un tirador nivel experto puede realizar», dice.
Luego examina con detención el registro en el que un carabinero persigue a pie y disparando por la autopista a un automovilista que se intenta dar a la fuga conejeando por entre el taco y que termina con el joven conductor abatido a tiros.
Antes de analizar en detalle la maniobra del policía, hace un paralelo con lo que a su juicio vendría a ser la práctica más parecida en su disciplina:
«En el tiro al blanco existe una rama, un deporte, que se llama tiro práctico. Se trata de un recorrido de cancha, en el cual te enfrentas a pasillos, puertas, y ventanas, con distintas dificultades. El puntaje final depende de donde vayas pegando los disparos, pero también está determinado por el tiempo que te demores. Los que son buenos no paran entre un blanco y otro, lo ideal es ir caminando casi sin detenerse. Pero disparar en movimiento es muy, muy difícil», dice Rocafort.
Por eso, a su juicio, el carabinero que protagoniza la impactante secuencia «tiene un entrenamiento personal. Se nota altiro que tiene un manejo del arma muy superior al de un carabinero cualquiera».
A sangre fría, el instructor analiza:
«En los primeros dos disparos, el carabinero está, a lo más, a medio metro de tiro. Y la posición del disparo es hacia abajo, o sea que si no le pegaba al tipo, la bala llegaba al motor y no hacia otro auto. Pero fallar con esa distancia es prácticamente imposible. Yo creo que el primer disparo es el que impacta.»
Pero la persecución sigue.
Rocafort disecciona la segunda ronda de balazos:
«Al caminar, y sobre todo al correr, las manos suben y bajan. Mantener el arma quieta e ir disparando es muy difícil. Él disminuye bastante la carrera al momento de disparar ta-ta-ta , entonces no se le mueve el arma. En la posición del segundo tiroteo él está detrás, a cuatro o cinco metros. Acá se nota que en la pistola tiene una mira láser, o una linterna, y eso no es de uso normal en carabineros».
Por último, la loca carrera llega a su fin. El conductor, quizá ya herido de muerte, se abre hacia el costado derecho de la pista. Hasta rozar la barrera de contención. Luego dobla casi en noventa grados a la izquierda y termina chocando contra un camión.
Antes de eso, se escuchan los tres balazos finales: «En la última secuencia está un poco más lejos, yo diría que a unos 8 ó 10 metros. En las cámaras se ve una distancia mucho mayor, en la realidad se ve mucho más cerca. Esa distancia, para dispararle a un auto, es muy poca. Sin embargo, al momento de disparar a la mayor distancia, atrás del auto solamente está el cerro y la barrera de contención», finaliza.


