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Autor de la Foto: LUIS QUINTEROS
Título/Pie de foto: Se trata de una loba de 32 kilos, pero sedada es como una cachorra.
Es parte del programa para mantener la dentadura de los 2.500 residentes del parque
Si es necesario, se les hace tratamiento de conducto, pero con resinas del mismo color de sus dientes, para que no queden huellas.
Jorge Núñez
«Muy lobos serán, pero cuando se es famoso hay que tener una linda sonrisa», bromea Sonia Madrid, una de las pocas dentistas veterinarias del país, quien llegó hasta el Buin Zoo para terminar con las caries de todos sus residentes. Ayer fue el turno de dos lobos y un canguro, que aquejados por dolores de dientes, tenían problemas para comer.
«Tal como en los humanos, la buena dentadura es requisito básico para una mantener buena alimentación», explica la veterinaria de la U. de Chile y profesora de la U. Mayor, quien no duda en hacer tratamientos de conducto cuando es necesario. «Eso sí, nos preocupamos de que todas las tapaduras se hagan con resinas del mismo color de los dientes de los animales, pues sería feo que se notaran tapaduras negras o plateadas», detalla mientras examina las 42 piezas de una loba europea, o canis lupus lupus, de tres años y 32 kilos.
«No me pone nerviosa, porque está sedada», comenta tiernamente. Y bien sedada que debe estar, cuando se trata de un animal que de un solo mordisco puede fracturar una tibia humana.
«Por ahora esta loba sin nombre -es una medida para evitar la impronta humana- deberá conformarse con una dieta de un kilo de carne de vacuno o pollo, más un cocktail de analgésicos y antibióticos, antes de volver a comer de todo», complementa la doctora Estrella Alvizú, quien prepara a Boomerang, un canguro rojo de un año, 16 kilos y 22 piezas dentales, el que se apronta a recuperar su sonrisa.
«Estas atenciones son parte de un plan trianual del Buin Zoo para revisar la dentadura de toda la población del parque, que asciende a unos 2.500 ejemplares de más de 250 especies», destaca el doctor Pablo Rodríguez, jefe de veterinarios del parque, mientras espera que la doctora Madrid termine su maratónica tarea en el pabellón.
A la salida, a la dentista no queda más que preguntarle qué hacer para mantener la salud dental de las mascotas. Al respecto ella es clara: «Hay que evitar darles comida casera, además de todo tipo de comida húmeda o salsas formuladas para animales, porque sólo sirven para aumentar el riesgo de caries, sarro dental o tártaro, y mal aliento».
Así es que ya sabe, por más que su regalón le pida cosas ricas, haga oídos sordos, y aliméntelo sólo con el clásico y seco alimento en pellet.


