Libro revive a las chilenas que pelaban el ajo hace un siglo

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Título/Pie de foto: Un grupo de mujeres se capacita en una escuela en 1928.


«Labores propias de su sexo» analiza el trabajo femenino local entre 1900 y 1930

Escrita por la historiadora estadounidense Elizabeth Hutchison, la obra da cuenta del restringido y precario panorama laboral que enfrentaban las mujeres de la época.

Jazmín Lolas E.
Honorio Cortés, un chileno de comienzos del siglo 20, tuvo varios oficios desde que dejó su hogar en el campo para trabajar en Santiago y sus alrededores. Fue sirviente, empleado de hotel y vendedor de frutas, entre otros, y cuando se convirtió en panadero se descubrió la gran verdad de su corta vida: Honorio Cortés, de 19 años, era en realidad una mujer de nombre Laura Zelada que hacía tiempo había decidido disfrazarse de hombre para conseguir empleos mejor pagados y mantener a raya el acoso sexual.

La joven pasó seis meses en la cárcel por falsear su identidad y una vez que obtuvo su liberación -los cargos fueron retirados-, desapareció del mapa. Pero su caso se conoció a través de la prensa y provocó un encendido debate público. Ocurrido en 1903, el episodio revivió a fines de la centuria pasada en una investigación de Elizabeth Hutchison, historiadora estadounidense.

Académica de la Universidad de Nuevo México, Hutchison es autora de un libro que analiza la evolución del trabajo y los movimientos políticos femeninos en Chile entre 1900 y 1930. Titulado Labores propias de su sexo , el volumen fue originalmente publicado en inglés el 2001, por la Duke University Press, y ahora se encuentra disponible en castellano en una reciente edición de Lom.

«Chile ha sido mi otro mundo, un lugar donde me siento bien y parte integrante de una reflexión común sobre el pasado, el género y la política», dice la investigadora, quien vino por primera vez en 1987, motivada por su interés en el tema de los derechos humanos.

Labores propias de su sexo parte con la recreación de la fascinante y dramática experiencia de Laura Zelada, que grafica muy bien las opciones laborales que había entonces para la población femenina más pobre, restringida a vivir de la costura, el lavado de ropa, el servicio doméstico y el pequeño comercio.

«Las mujeres trabajaban antes del 1900, pero fue después cuando su situación despertó el interés de diversos sectores y se organizaron grupos de obreras en asociaciones y sindicatos mixtos y exclusivos para su género», cuenta Elizabeth Hutchison en referencia al periodo que abarca la publicación.

– ¿Aceptó la sociedad de la época que las mujeres trabajaran precisamente porque siguieron cumpliendo labores propias de su sexo?

-Creo que sí, o por lo menos ese fue el discurso que se transmitió a través de la prensa, las políticas de estado y el desarrollo industrial. Al mismo tiempo, la legitimidad del trabajo femenino remunerado inspiró preocupación pública acerca de la seguridad para ejercer esas labores en espacios no domésticos.

– La expresión que da título al libro puede leerse hoy con algo de humor, aunque todavía tiene bastante vigencia.

-Muchos la utilizaban en la época, entre ellos legisladores, sacerdotes, educadores, damas de la élite, dirigentes sindicales y también obreras. Tanto en América Latina como en Europa y Estados Unidos ha habido avances importantes en cuanto a equidad, pero todavía hay sectores donde el empleo para mujeres se caracteriza por malos salarios, acoso sexual, informalidad y condiciones peligrosas.

Una cuestión de clase

La necesidad fue lo que impulsó a buscar trabajo a la mayor parte de las chilenas que ejercían algún oficio remunerado entre 1900 y 1930, según comenta la autora de «Labores propias de su sexo», Elizabeth Hutchison.

La historiadora describe en su análisis cómo en los sectores medios las mujeres profesionales fueron incrementando en el periodo su participación en la esfera pública -a la par que ganaba espacio el discurso feminista-, mientras las mujeres de las clases populares, sin oportunidades de educarse, se mantuvieron limitadas a empleos y sueldos más precarios.

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