Catorce cosas de la casa que debe botar para que su salud no se resienta

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Desde la esponja del lavaplatos hasta esas prendas de ropa que, te guste o no, no te caben

Sitio web «Health.com» recopiló los elementos que ocupamos día a día en la casa y que, en ciertas condiciones, pueden afectar la salud de sus usuarios.

David Albrecht

1.- Guardar ropa que ya no sirve provoca ansiedad: en una especie de autoengaño, algunas personas guardan ropa de tallas pequeñas con la esperanza de bajar de peso, o al revés, tallas más grandes por si llegan a subir sus kilos. En ambos casos, ver esas prendas todos los días podría generar un cuadro de ansiedad. Solange Miller, sicóloga clínica de Centrobalance.cl, pone paños fríos. «Nunca es bueno generalizar en esas cosas, pero si una persona tiene un patrón de personalidad ansiosa puede estar vulnerable a gatillar un cuadro ansioso, ya que tener esas prendas ociosas se asocian al control, como que me obligo a bajar de peso», cuenta la experta.

2.- Jabón antibacterial: este artículo de aseo utiliza triclosan, compuesto químico que, según «Health.com», en ciertos casos puede generar resistencia a los antibióticos. Luis Bavestrello, presidente de la Asociación Panamerica de Infectología, cree que «como cualquier químico, el triclosan tiene reacciones adversas. Y al ser usado crónicamente cambia la flora bacterial transitoria de la piel, desalojando bacterias que son reemplazadas por otras que son resistentes al producto que se utiliza», dice. Además, Bavestrello deja claro que lo importante acá es la mecánica en el aseo. «El efecto arrastre del lavado es más importante que usar o no un jabón antiséptico» explica.

3.- Envases plásticos: el cúmulo de recipientes plásticos que tenemos en casa, sobre todo los más viejos, pueden generar riesgos asociados al bisfenol, elemento presente en estos receptáculos que, según el Programa Nacional de Toxicología de EE.UU., produciría desequilibrios hormonales en muy bajas dosis al ser calentados en el microondas o después de muchos lavados. «El bisfenol es un compuesto que, se ha comprobado, genera tóxicos, entonces en la gran mayoría de la fabricación con policarbonato se empezó a evitar su uso», cuenta Carlos Quezada, del Centro de Ingeniería de Polímeros CIP Chile. Así que revise sus plásticos y actualícelos.

4.- Cepillo de dientes: si se lava los dientes como corresponde, esto es, tras cada comida, en la mañana y en la noche, es probable que su cepillo de dientes empiece a desgastarse rápido. «Hay que fijarse en el estado que presentan las cerdas del cepillo, ya que con el uso estas se van ‘abriendo' y pierden efectividad al momento de remover la placa bacteriana, pudiendo provocar una gingivitis en el paciente», cuenta Vilma Tillería, cirujano dentista, que recomienda cambiar de cepillo cada dos o tres meses, dependiendo de su uso.

5.- Restos de comida: aunque la lasaña le haya quedado espectacular, no es bueno que sus restos estén mucho tiempo en el refrigerador. O se la come o la bota. «Los productos que tienen mucha agua o lácteos son los más peligrosos en general», cuenta Rodrigo Pacheco, director técnico de HACCP Chile, organismo especialista en inocuidad alimentaria. ¿Por qué? «La listeria, que es una bacteria muy distribuida en el medio ambiente, y que cuando gatilla una listeriosis puede producir la muerte, tiene una posibilidad mayor de multiplicarse a temperaturas entre tres y cuatro grados, que son las de refrigeración. Eso coloca en mayor riesgo los alimentos, aunque si se manejan buenas prácticas de higiene en la cocina, no debería haber problemas», agrega el experto.

6.- Desodorantes ambientales: al igual que con la pintura, los desodorantes ambientales también han mejorado en términos de toxicidad, eliminando de su composición el ftalato, compuesto químico que en estos desodorantes se usa para mantener el olor en el aire y que, en grandes cantidades, según la Administración de Medicamentos y Alimentos de EE.UU., podría generar daños al feto masculino y problemas al riñón. «En Chile los marcos regulatorios se aplican, y en estos casos, el consumidor debe saber leer la etiqueta y decidir si usa o no usa el producto», explica Laura Börgel, toxicóloga de la Universidad de Chile.

7.- Rímel viejo: dentro del universo existente en la cartera de una mujer no debe faltar el rímel. Pero ojo, los expertos recomiendan no tenerlo por mucho tiempo, ya que se transforma en un ambiente ideal para las bacterias. «No se recomienda tener más de un mes el tubo de rímel», explica Tessa Morán, dermato cosmiatra. Esto, porque las bacterias que están en tus pestañas ingresan al tubo de rímel junto al cepillo, «estando en un ambiente cuya humedad ayuda a las bacterias a proliferar» agrega la experta.

8.- La esponja del lavaplatos: la esponja, como consecuencia de su lógico uso, es uno de los elementos más contaminados en la cocina, y sería bueno cambiarla más seguido. «En general, esos utensilios son factor de riesgo cuando no son aseados. Y la esponja, al ser porosa, es más problemática, sobre todo cuando su estado es impresentable. Debe hacerse un recambio efectivo cuando ya no esté en condiciones», explica Pacheco. Se cambia por el uso más que por un período establecido a priori, así que, cuando le de vergüenza su esponja, es el mejor momento para botarla.

9.- Tablas plásticas para cortar: «Health.com» postula que es mejor utilizar tablas de madera en vez de las plásticas, puesto que las bacterias que quedan en los cortes producidos son difíciles de sacar, mientras que la resina de algunas maderas actuaría como antimicrobial. Además, como cuenta Rodrigo Pacheco, director técnico de HACCP Chile, «en algunos casos certificados, algunas tablas de madera, al mojarse, tienden a apretarse, quedando menos intersticios, lo que inhibe que el microorganismo ingrese. Pero en ambos casos se recomienda el cambio del producto cuando haya mucho deterioro», agrega.

10.- Bolas de naftalina: aunque es difícil encontrar estas pequeñas bolitas blancas en una casa que no sea la de tu abuela, siguen existiendo, pese a que bajo ciertas condiciones puede inducir mareos y vómitos. El culpable es el naftaleno, sustancia que se obtiene del alquitrán y que compone estas bolitas. «Lo que podría generar naftaleno, al ser volátil, es una irritación de vías respiratorias, dependiendo de la exposición al compuesto, ya que se volatilizan a temperatura ambiente. El olor a naftalina es cuando percibes micropartículas que están en el aire, aunque en pequeñas cantidades», cuenta Laura Börgel.

11.- Restos de pintura: hace tiempo que la industria, dependiendo de sus posibilidades, dejó de lado el plomo en la fabricación de pinturas. Sin embargo, dejar expuestos los materiales que usaste para amononar el living no es muy recomendable, sobre todo si por algún motivo usaste productos tóxicos para trabajar. Laura Börgel pone paños fríos al asunto: «Si bien la exposición a la pintura con plomo puede influir en el desarrollo neurológico de una persona, la tendencia mundial es buscar alternativas menos contaminantes, mucho más inocuas y de baja toxicidad», explica la experta.

12.- Fuera los cachureos: aunque suena a autoayuda, mucha gente recomienda deshacerse de todas esas cosas que no se ocupan, ya sean los calcetines huachos o la pila de tenedores o cucharas de distintos colores y tamaños que se acumulan en el cajón de la cocina. «Cuando las cosas comienzan a ser representantes de algo ante una pérdida en la vida, ya sea el trabajo o una pareja, el acumular cosas garantiza no seguir perdiendo nada», cuenta Solange Miller, sicóloga clínica de Centrobalance.cl. Pero ojo, no se trata de botar a la basura, sino que se puede reciclar. «La gente tiene esta cultura de lo desechable, pero las cosas se pueden reciclar o le pueden servir a otros», agrega Miller.

13.- Chalas: aunque salvan en verano, varios expertos recomiendan no usarlas, pues la falta de soporte podría generar problemas en el pie. «Las sandalias en general no tienen un arco de soporte y no entregan un apoyo estructural al pie, lo que puede generar dolores», dice Jodana Szpiro, podiatrista de Boston Common Podiatry, al portal Womansday.com Además, el sostener ese calzado al caminar puede generar un esfuerzo excesivo en los tendones del pie, agrega la experta.

14.- Lentes malos: aunque estés feliz con tus gafas oscuras que compraste a luca en la calle, sería bueno deshacerte de esta, ya que te harán más mal que bien. «Algunos no tienen protección UV, lo que hace que esos rayos pueden provocar daños en la retina o cataratas en forma precoz», cuenta Christián Durán, oftalmólogo de Clínica Bicentenario. Pero no se trata de gastar más plata, pues «aunque los mismos doctores no tienen cómo saber si poseen protección UV, la idea es comprarlo en un lugar establecido», agrega Durán.

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