Contralor cuenta que usa corsé ortopédico tras su accidente en moto

Fecha:

FOTOS DE REFERENCIA (Cargar Manualmente):

FOTO 1
Ruta: /2015/02/11/Politica@2_GQR2KHAU2_1_18_911_1102.jpg
Autor de la Foto: SERGIO COLLAO
Título/Pie de foto: Ramiro Mendoza, a la salida de clínica Alemana.


Ramiro Mendoza habla por primera vez después de sufrir fracturas múltiples

Ayer llegó a la clínica Alemana para un control médico. Tiene un kinesiólogo que le hace ejercicios localizados.

Marta Arriagada E.

Son las 10 de la mañana en punto y el contralor general Ramiro Mendoza aparece en silla de ruedas en el sexto piso de la Clínica Alemana, en la unidad de traumatología. Debe controlarse las dos fracturas más rebeldes que se ganó el 18 de enero en un accidente en moto. Dos vértebras de la columna lo obligan a usar un tortuoso corsé debajo de su camisa, que le engrosa la parte superior de su cuerpo y que solo se saca para dormir. Lo acompaña un silencioso escolta que vigila su seguridad. Luce un pecho de rugbista cubierto por una camisa rosada. Trae un impecable terno oscuro y, a pesar de que el sol se asoma débil, no se quita los Ray-Ban oscuros que cubren sus ojeras de color morado intenso. Se acerca a la sala de espera y luego de 20 minutos entra a la consulta. Al rato sale contento, sin los lentes oscuros, y caminando con muletas.

«Me pilló», alega con soltura el hombre de 55 años y advierte que no da entrevistas y que por el peso de su cargo, prefiere ser escueto al hablar. «Estoy súper bien, saliendo de esto y probablemente vuelva luego a mis funciones dependiendo de lo que me diga el kinesiólogo el lunes 16 de febrero, porque me harán los últimos exámenes», cuenta mientras camina lento, pero seguro hacia el ascensor para bajar al segundo piso y llevarle una caja de chocolates al kinesiólogo que se ocupa de entrenarle su rodilla derecha, tras la intervención en la que le pusieron dos tornillos de titanio para fijar la articulación.

«Ando con un corsé súper incómodo, que me deja inmóvil la espalda», menciona mientras camina.

Al llegar al segundo piso se encuentra con su kinesiólogo. «Muchas gracias por todo, le traje este regalito», le dice mientras le estrecha la mano para despedirse y continuar así su rutina que en este mes de licencia consiste en leer literatura sueca, atender algunos llamados del trabajo y devorarse el libro «Meditaciones», de Marco Aurelio.

«Tengo un kinesiólogo que va a mi casa en la tarde y en la mañana. Me hace una hora de ejercicios localizados que son bien pesados. Lo bueno es que saldré con puras calugas, porque hago abdominales acostado. Acá estoy recuperándome y tratando de no pensar en las cosas más duras que pudieron haber pasado», comenta Ramiro Mendoza sin entrar en detalles de lo que ocurrió ese fatídico 18 de enero, cuando luego de haber almorzado en la Fuente Alemana y de haberse ido a cortar el pelo, fue impactado por un auto, mientras conducía su moto Vespa (el contralor es fanático de las motos), en la esquina de avenida Andrés Bello con Nueva Costanera.

«El accidente no me va a quitar las ganas de andar en moto y si no puedo andar, las voy a coleccionar en chiquititas. Igual pienso que debo subirme a la moto para matar el chuncho», comenta de buen humor mientras camina hacia la salida.

Compartir:

Hoy en lun.com

Tendencia

Artículos Relacionados

$2.831.336.713: detalles de polémica auditoría por remodelación en ministerio de la Mujer que partió en 2023

Exministra Antonia Orellana rechaza el peritaje La subsecretaria de la...

Entretelones del tenso cruce entre Gala Caldirola y Coté López

La española habló anoche en Primer plano sobre su...

Pamela Díaz sentenció a Mago Jiménez y Pinilla: «Son un par de fallados»

Así los tachó la animadora en un podcast Tras el...

Ojo si se topa con alguno de estos cascos: los robaron de un museo

Hay piezas de Eddie Irvine, Clay Regazzoni y Eliseo...