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Título/Pie de foto: «Es como que de pronto terminaste una maratón» Andrea, 49 años, sufre síndrome de fatiga crónica
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Autor de la Foto: MUHSIN AKGUN
Título/Pie de foto: Meryem Uzerli dejó las grabaciones en Estambul y se refugió en su casa en Alemania.
Con diagnóstico complejo, quienes padecen fatiga crónica sufren muchos prejuicios
El gran problema es identificarlo. «Es muy cuestionado, aunque para el paciente levantarse en la mañana es como subir el Everest», dice un neurólogo.
David Albrecht
El caso de Meryem Uzerli, bella actriz turco-alemana que interpreta a la inestable Hurrem, pareja del sultán Suleiman en la épica superproducción turca «El Sultán», y que debió dejar las grabaciones a medio camino tras ser diagnosticada con el síndrome de fatiga crónica (o síndrome de agotamiento crónico) sacó a la luz un problema que, si bien no es nuevo, suele estar bajo las sombras del desconocimiento y prejuicio.
Es esto último lo que más sufren quienes padecen este mal. Andrea Marín tiene 49 años y hace tres vive con este padecimiento, que la obligó a dejar su trabajo como ingeniera comercial y profesora universitaria. Todo esto con dos hijos a cuestas. «Es como que de pronto terminaste una maratón. Se siente mucho dolor como reumático. Te duelen todas las articulaciones. Y la única solución es echarte a la cama, pero no se te quita. Y nadie te entiende. Te cuestionan porque ya descansaste y en ese sentido es compleja la comprensión», explica Andrea, que reconoce haber visitado doce especialistas durante un año.
¿Qué es?: «La fatiga crónica es un síndrome cuya causa todavía no se sabe con certeza», explica Alex Espinoza, neurólogo de la Clínica Bicentenario. Los síntomas incluyen fiebre, hinchazón de los ganglios, decaimiento e hiperactividad de la vejiga, aunque «el síntoma cardinal de este síndrome, como su nombre lo dice, es una sensación de cansancio, de agotamiento y de embotamiento (debilidad), siendo principalmente síntomas musculares», agrega Espinoza.
Un virus: aunque no hay certeza absoluta de su origen, las últimas investigaciones indican que la causa detrás de este síndrome, también conocido como encefalomielitis miálgica, se relacionaría al virus Epstein-Barr, el mismo de la mononucleosis infecciosa. «Hay alguna relación entre cuadros virales y depresiones post cuadros virales. Y este de la mononucleosis, que pertenece a un grupo de familias virales de la herpes, son virus que entran al organismo y se quedan eternamente con uno, se mueren con uno, y que se reactivan en determinadas situaciones», explica Luis Bavestrello, presidente de la Asociación Panamericana de Infectología.
Mal nombre: invalidante y subdiagnosticada, Espinoza reconoce que el gran problema detrás de la fatiga crónica tiene que ver con su reconocimiento. «Es muy cuestionada, aunque para el paciente levantarse en la mañana es como subir el Everest. Además, se asocia a un cuadro de angustia y la definición que se le da es como una depresión física. Hay muchos médicos que o no conocen el diagnóstico o no le creen al paciente, que percibe de parte de equipo de salud esa sonrisita o mirada como de que estás inventando o es histérico», explica Espinoza. «Existe un menoscabo con respecto al nombre, lo que pasa con bastante frecuencia. Existe una tendencia de que se presta para la chacota», agrega el neurólogo.
Depresión física: otro problema relativo a este mal tiene que ver con sus coincidencias con la depresión y la fibromialgia. «Si uno revisa los sistemas diagnósticos entre las enfermedades de etiología (causas) no aclaradas todavía y que coincide con este síndrome está la fibromialgia, que tiene un montón de puntos en común con la encefalomielitis miálgica. Tienen un sobreposición importante, pues ambas son comandadas por esta sensación de molestia muscular similar a la que acompaña a la gripe, pero de evolución crónica», explica Bavestrello. Andrea cuenta que «te quedas solo, incomprendido, y ahí es donde más se pierden los doctores, ya que lo primero que dicen es que ‘tiene depresión' y te dan remedio para la depresión, pero cuando lo tratan para la depresión esto se agrava».
Sin cura: dado que su causa no está clara la encefalomielitis miálgica no tiene cura, aunque existen tratamientos farmacológicos relativamente exitosos y que alivian los síntomas. «Con tratamiento farmacológico hay un cambio radical en los pacientes y dependiendo del caso, puede durar entre tres y seis meses hasta toda la vida, siendo este caso el patrón, ya que son los menos los que se declaran libres de síndrome de fatiga crónica». Pero no solo eso. «Cuando tengo crisis de dolor o ansiedad recurro a farmacología, con relajantes musculares, además de un compuesto súper complejo que usa la gente que sufre de reumatismo o fibromialgia (Prefaxil), pero lo más efectivo en el día a día es la acupuntura, yoga y ejercicios matinales», cuenta Andrea.
Si quiere saber más sobre esta invalidante enfermedad, ingrese a este link: http://www.sindromedefatigacronica.com/


