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Autor de la Foto: CEDIDA
Título/Pie de foto: FF17 festejó en el camarín con sus compadres.
El delantero marcó el gol del triunfo en el 2-1 de Colo Colo sobre Antofagasta
Después de estar con un pie afuera del club popular, el regalón de la barra volvió a llenarse de gloria. «Me saqué la rabia», reconoció FF17.
Pamela Juanita Cordero
A ntofagasta.- Se lo llevaron de un ala a Felipe Flores desde los camarines del Calvo y Bascuñán. Así. Tal cual. Mientras sus compañeros lo esperaban hace rato en el bus que los llevaría al aeropuerto para regresar a Santiago, el jefe de seguridad de Colo Colo, Christian Reyne, entró a los vestuarios, lo tomó del brazo derecho y lo sacó.
A esa altura, Felipe estaba en éxtasis con los medios, radios locales e hinchas. No le importaba nada más que celebrar y contarle al mundo que, una vez más, le había quebrado la mano al destino. Que en la tarde calurosa y húmeda de la capital de la Segunda Región, anotó el gol del triunfo ante el local que significó el 2-1 y que, Héctor Tapia, encajonó su joya como «esos goles que pueden valer un campeonato».
Flores le había cumplido a la hinchada que lo ovacionaba, pero también a su corazón. En el día del amor, su novia, Alejandra, por la que también luchó como malo de la cabeza, le pidió que anotara y que se lo dedicara. Y como es un hombre de palabra, lo hizo.
Llegó el minuto 85. Iban 1-1 Antofagasta y Colo Colo. El codo sur oriente del estadio gritaba «albo otro gol, otro gol, otro gol, albo otro gol». Era lejos el ala más loquilla de los 10 mil hinchas que llegaron al recinto. Entonces se gestó una jugada por la derecha, Gonzalo Fierro le pegó fuerte al arco, pero el remate le salió desviado y le cayó a Flores en el área. Luego fue todo en cámara lenta, el delantero albo le pegó con el alma, más bien con el corazón, y la mandó al fondo de las redes. Era el gol del triunfo por 2-1.
El delantero de 28 años perdió la cabeza, corrió, se sacó la camiseta, la lanzó al viento caliente de la ciudad y dio un salto elástico a la reja. Ahí se quedó pegado con los hinchas, sobre los lienzos de los fanáticos. «Ella (Alejandra) me dijo: ‘Que te vaya bien y ojalá que en el día del amor puedas hacer un gol', pero siempre me lo decía», recordó emocionado el goleador del amor.
Ahí está la clave en este renovado Flores que se ganó al colocolino.
¿Qué? La entrega, ir a cada pelota como si fuera la última, jugar con la boca cerrada y siendo generoso al momento de habilitar. Partió de suplente en el Clausura, lo querían vender, pero se ganó a Tapia con su alza. Y a los hinchas, que ya no lo pifian con antes.
Tras el triunfo, Flores y Chupete Suazo, Esteban Pavez y Pajarito Valdés se tomaron una foto en camarines, en medio de los abrazos, porque son asiduos a las redes sociales. «Los cuatro tenemos Instagram, así que siempre nos sacamos fotos», dice.
«Estoy súper contento y orgulloso del trabajo que estoy haciendo, pero soy consciente de que no puedo bajar los brazos ni relajarme, porque hay compañeros buenos en la banca esperado una oportunidad. Imagínate que están (Luis Pedro) Figueroa, el paragua (Leonardo Cáceres), (Emiliano) Vecchio. Cada día le demuestro al técnico que puedo ser titular.
-Pero claramente cambiaron cosas en ti. Ya no exageras.
-Uno al pasar los años de fútbol va aprendiendo cosas. Perdía tiempo en reclamar y me desenfocaba. Es que uno es autocrítico, ve imágenes de los partidos y se va dando cuenta solo.
-Antes la gente te humillaba. ¿Qué oyes ahora en el estadio?
-Cuando voy a patear los corners o las pelotas detenidas, la gente me aplaude por el momento que estoy viviendo.
-¿Y en la reja qué te dijeron?
-No me acuerdo, con la adrenalina solo grité el gol. Y después me felicitaron los compañeros.
-Tienes el arte de anotar en los minutos finales.
-Más que los goles, la gente valora el esfuerzo de jugar cada pelota y luchar el partido. Yo juego muy abierto en la cancha y alejado del área. Soy como un garrero que está en la cancha. La gente sabe que soy hincha del club y se identifica con uno.
-¿Esta fue tu revancha?
-Fue mi revancha y también me saqué la rabia de todo lo que había pasado a comienzos de torneo, porque decían que era el quinto delantero, como Iván Zamorano(ríe). Y por eso me pone contento. Llegan contrataciones y siempre termino de titular.


