Revive el fotógrafo que espiaba al público en la oscuridad del cine

Fecha:

FOTOS DE REFERENCIA (Cargar Manualmente):

FOTO 1
Ruta: /2015/02/15/Cultura@1_GSN2K0EPV_1_100_955_1502.jpg
Título/Pie de foto: Weegee realizó sus fotos de espectadores en diversas salas de cine de Nueva York.

FOTO 2
Ruta: /2015/02/15/Cultura@1_GSN2K0EPV_1_100_944_1502.jpg
Título/Pie de foto: El autor conocía bien el oficio de exhibir películas, porque él mismo fue violinista en proyecciones de cine mudo.

FOTO 3
Ruta: /2015/02/15/Cultura@1_GSN2K0EPV_1_100_922_1502.jpg

FOTO 4
Ruta: /2015/02/15/Cultura@1_GSN2K0EPV_1_100_911_1502.jpg

FOTO 5
Ruta: /2015/02/15/Cultura@1_GSN2K0EPV_1_100_966_1502.jpg


Montaje en Nueva York reúne imágenes que el legendario Weegee tomó en la década de 1940

Famoso por sus estampas periodísticas de crímenes y desastres, el autor también retrató a personas que disfrutaban las películas del momento.

Rodrigo Castillo R.
Cuenta la leyenda que el fotorreportero Arthur Fellig adoptó el curioso seudónimo Weegee como una alusión a la tabla Ouija, famosa herramienta empleada por espiritistas y clarividentes. El hombre, en efecto, parecía tener un talento extrasensorial para detectar situaciones trágicas que pudieran ser capturadas en instantáneas periodísticas de alto impacto.

Una de las imágenes que lanzaron al estrellato al autor nacido en 1899 tiene el sentimental y algo cínico título «Lloré cuando tomé esta foto». Captada en 1939, la estampa muestra a una madre y una hija que contemplan, desesperadas e impotentes, cómo otros dos miembros de su familia se queman vivos en un incendio en Brooklyn.

La desgracia ajena, en efecto, era el terreno donde Weegee florecía y prosperaba: víctimas de tiroteos botadas en plena calle, gángsters recién ejecutados por sus colegas, accidentes de autos con muertos a la vista y edificios de departamentos envueltos en llamas eran parte de la labor que desarrollaba cada noche y que, en poco más de una década, lo llevó a convertirse tanto en una estrella de los tabloides como en una figura admirada en el circuito de museos y galerías de arte.

Todos esos antecedentes sirven para entender el carácter atípico y novedoso de la exposición que se está presentando en el establecimiento neoyorquino Bow Tie Chelsea Cinemas, donde es posible apreciar una selección de las tomas que Weegee realizó en los años 40 en medio de la oscuridad de las salas de cine de la Gran Manzana.

Registradas con película infrarroja y sin flash, en plena proyección de los filmes más populares de la época, las instantáneas reunidas en el montaje se alejan de los temas trágicos y sangrientos que caracterizaron la obra del fotorreportero para adentrarse en un terreno mucho más amable: el de las reacciones del público general frente a los estímulos de la ficción cinematográfica.

Entre los retratos captados por el incansable voyerista se encuentran parejas dedicadas a los besuqueos, niños traviesos que se revuelven en sus asientos, adultos solitarios vencidos por el sopor y damas jóvenes y serias que comen sus cabritas sin preocuparse de lo que ocurre en las butacas vecinas.

El estudio de personajes que Weegee propone en las composiciones presentadas en Bow Tie Chelsea Cinemas plantea un fuerte contrapunto con las imágenes de crónica roja que le dieron fama y fortuna y, al mismo tiempo, sirve para recordar la intensa relación que el autor mantuvo con el arte fílmico, disciplina en la que intervino como realizador de cortos en 16 milímetros, como ocasional actor secundario (tenía la apariencia y el estilo de un gángster en miniatura, algo así como un Edward G. Robinson de bolsillo) y como consultor externo, tarea que ejerció, por ejemplo, en el rodaje de Doctor Insólito , de Stanley Kubrick.

El hijo de inmigrantes, sin embargo, comenzó su relación con la pantalla grande cuando aún era un niño: uno de sus primeros trabajos, mucho antes de que se le ocurriera probar suerte con la cámara, consistió en tocar el violín en proyecciones de cine mudo.

Según confesó alguna vez, fue en esa época cuando empezó a aprender y disfrutar el arte de jugar con las emociones del público, asunto que, por supuesto, constituyó la esencia de su labor como fotorreportero.

Estrella de tabloides

Nacido en 1899 en Lemburg, Ucrania, donde fue bautizado como Usher Fellig, Weegee llegó a Estados Unidos junto a sus padres cuando tenía 11 años. Ahí se produjo su primer cambio de nombre, cuando pasó a llamarse Arthur con el objeto de encajar mejor en su nueva patria.

Inquieto y autodidacta, el joven comenzó a trabajar como fotógrafo a los 14 años. En 1918 consiguió un empleo estable como asistente en un estudio fotográfico en Manhattan, hasta que en 1935 se convirtió en reportero gráfico free-lance. Una vez que se consagró como estrella de los tabloides, y al ver que su trabajo era adquirido por el prestigioso Museo de Arte Moderno (MoMA), cambió su seudónimo Weegee (el cual había adoptado en 1938) por el de Weegee el Famoso. Murió en diciembre de 1968.

Compartir:

Hoy en lun.com

Tendencia

Artículos Relacionados

$2.831.336.713: detalles de polémica auditoría por remodelación en ministerio de la Mujer que partió en 2023

Exministra Antonia Orellana rechaza el peritaje La subsecretaria de la...

Entretelones del tenso cruce entre Gala Caldirola y Coté López

La española habló anoche en Primer plano sobre su...

Pamela Díaz sentenció a Mago Jiménez y Pinilla: «Son un par de fallados»

Así los tachó la animadora en un podcast Tras el...

Ojo si se topa con alguno de estos cascos: los robaron de un museo

Hay piezas de Eddie Irvine, Clay Regazzoni y Eliseo...