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Autor de la Foto: ANDREA MATURANA
Título/Pie de foto: Estuvieron 4 meses bajo tratamiento.
Al ex cantante de «Rojo» le habían diagnosticado «infertilidad sin causa aparente»
«Lloré cuando me dijeron que sí podía ser papá tras una biopsia», cuenta él. La efectiva técnica reproductiva se llama Icsi.
Fany Mazuela
Leandro Martínez (36) estuvo un año y medio tratando de ser padre. En un principio le diagnosticaron «infertilidad sin causa aparente» y le recomendaron que esperara un tiempo, pero nada. Después le dijeron que tenía pocas posibilidades de engendrar luego de dos espermiogramas. Se conformó, incluso pensó en adoptar, pero su pareja, Camila Guzmán (23), seguía con la esperanza. Fueron a la Clínica de la Mujer en Viña del Mar (ella es de allá) y ahí se sometieron a un tratamiento que les dio tan buenos resultados que ahora esperan gemelos. Camila tiene 6 semanas.
«Estuvimos cuatro meses en este tratamiento, me hicieron una biopsia para estudiar mis espermios y ver si podía o no ser papá. Cuando me dijeron que sí, me puse a llorar», cuenta el ex participante de «Rojo». La técnica de obtención de espermios se llama MESA, que es la extracción microquirúrgica de espermios en testículos y la técnica de fertilización in vitro es la Icsi (inyección intracitoplasmática de espermios).
Patricio Masoli, ginecólogo y especialista en medicina reproductiva de la Clínica de la Mujer, explica que el problema de Leandro es «una falla en la producción de espermios, un recuento casi en cero, es decir, produce pero en cantidad muy escasa. Lo normal son 15 millones de espermios por milímetro cúbico».
Masoli detalla que en una primera etapa el cantante fue sometido a una biopsia testicular, se le retiró tejido para buscar espermios y «ahí se encontró una cantidad aceptable de espermatozoides, no para una fertilización natural, pero sí para una in vitro con la técnica Icsi». Esos espermios se congelaron. Mientras tanto «a Camila se le estimuló con hormonas, le aspiraron ovocitos y se le hizo una fertilización in vitro con los espermios de Leandro que le habíamos sacado un mes antes».
El médico destaca que según los estudios actuales de fertilidad, «transferir en diferido, no el mismo día en que se obtuvieron los huevitos tiene mucho mejor resultado, más de un 60% de embarazos». Afortunadamente, a Leandro y a su pareja les funcionó. «Cuando supimos que Camila estaba embarazada no dábamos más de emoción, había que esperar diez días para hacer un examen de sangre luego de la inseminación, pero al octavo día no nos aguantamos y se hizo un test de embarazo que salió positivo», rememora Martínez.
-¿Y cómo te enteraste que eran dos guaguas?
-El examen de sangre salió algo alterado y había un alto porcentaje de que se hubieran agarrado los dos embriones que le transfirieron. Fue tedioso y a ratos difícil, pero nunca bajamos los brazos. Hoy estamos felices.


