FOTOS DE REFERENCIA (Cargar Manualmente):
FOTO 1
Ruta: /2015/02/18/El_Dia@2_G9Q2K0HJK_1_4_010_1802.jpg
Autor de la Foto: KAY NIETFELD/EFE
Título/Pie de foto: Los lobos archivan imágenes de su territorio.
El olfato no es lo único que juega a su favor
La explicación está en sus antepasados: los lobos.
Arturo Galarce
Ricardo Bruno es veterinario y etólogo de la Universidad de Buenos Aires, jefe del Servicio de Comportamiento Animal del Hospital Veterinario San Marcos y asesor sobre comportamiento canino del laboratorio farmacéutico para animales Brouwer. Al escuchar la historia de la Negra, y la travesía de un más de un mes para llegar hasta su hogar en Concón, Ricardo piensa en lobos. Sí. En lobos.
«Hay muchísimas historias de esas. Los perros, dependiendo de la experiencia y de cuánto transitaron por ese lugar, pueden hacer un mapa mental para ubicar hacia donde está su hogar», dice Bruno. «Cuando no hay mucha comida cerca, por ejemplo, los lobos hacen excursiones de caza a más de 45 kilómetros para buscar una presa. Y luego, sin problemas, regresan a su cubil».
Bruno dice que ese comportamiento primitivo, presente en sus ascendientes, los lobos, está impreso en el mapa genético de los perros. «Hay un documental de la BBC de Londres que explica gráficamente cómo las hembras líderes de las manadas de los lobos recuerdan lugares donde es más posible encontrar sus presas. Funciona así: ellos ven una imagen y la archivan dependiendo de la experiencia que ahí vivieron y luego son capaces de reconocerla».
Sobre la ayuda del olfato, en tanto, el etólogo y veterinario Hernán Dueñas, es pesimista. «Si bien los perros tienen ente 100 y 200 veces mejor olfato que el hombre, creer que el aroma haya podido ayudar a esta perra es complicado, porque el olor no es estático y además hay mucha competencia de olores. Seguramente esta perra ha salido varias veces de casa. Su caso tiene que ver más con la memoria. Lo más probable es que la sacaban a pasear bastante en el lugar. Esos son los perros que logran volver, con dos o tres semanas de tiempo, casi siempre, lo que indica que tampoco se saben muy bien el camino».


