El actor y animador de CHV es ultra fan de la banda
Es de esos devotos que se saben las historias, los discos, los guitarrazos dememoria. Y este miércoles lo vivirá en el regreso de los rockeros a Chile.
Era verano en Quintero. Cristián Riquelme tenía 12 años y su primo Condoro, como le dicen, le pasó un cassette. Era el «74 Jailbreak» de AC/DC. «Al principio me costó que entrara», admite. El actor y animador de Chilevisión vivía en Puerto Montt, inmerso en esa cultura del sur donde el clima hace a la gente quedarse adentro y escuchar música en serio. Y algo en esos sonidos lo detonó. Una sensación que revivirá mañana en el primer concierto que la banda dará en el Parque Estadio Nacional.
A los 17 tenía claro que AC/DC no era una fase. Su papá miraba tele en el primer piso. Él subía el volumen y venía el grito: «¡Bájale a la canción! ¡Bájale, Cristián!». Esa misma devoción lo llevó, el 22 de octubre de 1996, a tomar un bus desde Puerto Montt para venir al primer y único concierto que ha dado el grupo en Chile. Para lograrlo «mi papá me dijo que él pagaba el pasaje, pero que yo trabajara para comprar la entrada. Me puse a hacer almácigos en el vivero de la familia». Logró el cometido y esa noche estuvo en el concierto: «Debo haber llorado las dos primeras canciones», recuerda.
Desde entonces su vida tiene a la banda AC/DC cosida por todas partes. De hecho, la mañana de este martes, asume que «cuando iba a dejar a los niños al colegio, les puse en el auto una más suavecita, Riff Raff».
Es un fanático con cuadros, llaveros, fotos, afiches. Una foto autografiada donde él mismo imitó la letra de Angus. Todos los cassettes, todos los Cds. Y una década mandándoles mails, escribiéndoles por Instagram, «pidiéndoles que volvieran a Chile. Les dejaba una banderita o les escribía que volvieran. Nunca me contestaron».
Por eso cuando supo que volvían, Cristián se apuró en adquirir las entradas: «Me hice cliente de un banco en el que no tenía cuenta y a las 6 de la mañana ya estaba con el dedo en el enter. Cuando abrieron la venta a las 10, seguí, enter, enter, enter. Y quedé en el lugar 2.000».
Este miércoles llegó la hora de usar la polera que llevó a los 17 años: «Tengo una polera hace 30 años que la usé en el concierto de 1996. Es la misma que voy a usar ahora para este miércoles. Me queda buena».
¿Por qué es tanta la devoción por AC/DC?
«Hay algo en el rock australiano que es muy potente. AC/DC partió del blues clásico y no se traicionó nunca. Ya van cuatro décadas desde el primer disco y no tratan de ser nada de lo que no son. Tocan muy bien. Brian Johnson tiene 77 años, me gustaría trabajar tres horas cantando para 60 mil personas a esa edad».
¿Será lo mismo que hace 30 años?
«He visto extractos del show de Sao Paulo (Brasil). Angus está con la misma velocidad de punteo del disco del 80. Lo que cambió, dicen, es la voz de Brian: ya no llega a las notas más altas, pero lo deja todo».
¿En qué parte va a estar?
«Adelante, pegado a la reja. Voy a llegar temprano para entrar de los primeros».


