Universitarios en pensiones cuentan sus malabares en la capital

Fecha:

FOTOS DE REFERENCIA (Cargar Manualmente):

FOTO 1
Ruta: /2015/02/21/Educacion_LUN@1_GKQ2K0JEL_1_100_1_2102_pg.jpg
Autor de la Foto: Paula García
Título/Pie de foto: Tiare dice que regresaba los fines de semana a Graneros para comer bien.


¿Qué pasa, por ejemplo, si tiene que compartir el baño con ocho más?

En marzo llega una oleada de jóvenes estudiantes de regiones a vivir a Santiago. Más de alguno termina en una pensión. Acá, historias para que los mechones se preparen.

Wilhem Krause

La gran hermana

Cuando Tiare Osorio llegó desde Graneros a estudiar Trabajo Social a la U. de Las Américas, se fue a una pensión «sólo para señoritas» que encontró por internet. «La señora era un amor cuando la conocí», dice. Pero esa percepción cambió pronto. «Era súper avara la señora. Tenía un solo baño para 8 personas. Y ella misma preparaba su lavalozas con agua con limón, ese toque». Su compañera de habitación tampoco le cayó en gracia. «Se ponía a hablar por teléfono a las tres de la mañana, tenía cero sentido común».

La dueña de casa la tenía en WhatsApp y a cada rato le mandaba mensajes para controlarla, con la excusa de que se lo había prometido a sus papás. «Se tomaba atribuciones que no le correspondían. Era como una cárcel». De hecho, Tiare debía volver a la pensión a las de 10 PM: «Si no, la señora se transformaba».

-¿Les contabas a tus papás estas penurias?

-Me decían que aguantara. Los jueves y viernes ni iba a la universidad; partía a Graneros para comer bien. Estaba demasiado estresada.

-¿Qué fue lo peor?

-Cuando celebró su cumpleaños. Nos exigió a las pensionistas que nos quedáramos en la pieza porque no quería que los invitados nos vieran.

Hacerse amigo de los hijos

Claudio Valdivia es de Puerto Varas y estudia Derecho en Temuco. En su 2° año se fue a una pensión en búsqueda de ambiente familiar, en una casa que compartía con una madre y sus dos hijos. «Me atendían súper bien, ella cocinaba exquisito. Una vez me enfermé y la señora hasta me cuidó. Me adoptaron como otro hijo más».

Al final Valdivia partió a un departamento porque la gentil dama vendió su casa. ¿Consejos para llevarse bien con las dueñas de pensiones? «Hay que hacerse amigo de los hijos, porque la señora te va a querer, como que dejas de ser un extraño para ella».

-¿No crees que las pensiones están medio pasadas de moda?

-Ahora la gente prefiere compartir un arriendo entre varios. Igual eso tiene desventajas, porque no conoces las costumbres de los demás y de repente pueden chocarte las costumbres ajenas.

La voz de la experiencia

Pablo Marabolí ha vivido en 21 lugares diferentes. Por lo general se datea por internet, en páginas cómo Yapo.cl. Su mejor experiencia fue en una pensión universitaria: «Ahí salen buenos carretes, porque estás con gente de tu edad». Recomienda, sobre todo, no irse a vivir con fanáticos o religiosos extremos: «Una vez arrendé donde una teóloga y hasta trató de convertirme».

Felipe, quien estudia Agronomía, pasó gran parte del 2010 en una pensión en San Joaquín. Lo peor fue que muchas veces salía para atrás con la comida. «No todos volvíamos a almorzar; cuando volvías a la casa, te habían sacado todo lo que guardabas. Si querías yogur o cereales tenías que comprar todos los días». Además sufrió otra penuria gastronómica: la comida que preparaba la dueña era tan aliñada que sus intestinos apenas la resistían y terminó en la clínica por un par de días.

Compartir:

Hoy en lun.com

Tendencia

Artículos Relacionados

$2.831.336.713: detalles de polémica auditoría por remodelación en ministerio de la Mujer que partió en 2023

Exministra Antonia Orellana rechaza el peritaje La subsecretaria de la...

Entretelones del tenso cruce entre Gala Caldirola y Coté López

La española habló anoche en Primer plano sobre su...

Pamela Díaz sentenció a Mago Jiménez y Pinilla: «Son un par de fallados»

Así los tachó la animadora en un podcast Tras el...

Ojo si se topa con alguno de estos cascos: los robaron de un museo

Hay piezas de Eddie Irvine, Clay Regazzoni y Eliseo...