El antes y después de la dentadura del autodenominado seductor maestro
Optó por usar marca que cuesta poco más de $2.000.000 por tratamiento.
En el 2019, a los 25 años, emprendió sus primeros pasos en el camino hacia una sonrisa perfecta: usó frenillos, pero no le gustó cómo lo hacían sentir. «Pasan a formar parte de tu identidad. Te cambia un poquito la voz, uno se imagina que alguien que usa brackets es más tímido, introvertido, como que no me sentía con libertad de poder sonreír. De alguna forma, se veía tocada mi personalidad y mi autoestima».
Hace algunos meses, terminada su experiencia con los frenillos, Silva optó por iniciar un tratamiento con Invisalign, marca de alineadores invisibles que corrigen la dentadura mediante moldes que se van cambiando con el paso de las semanas para alinear la sonrisa.
«Si voy a estar en el escenario, a dar una charla o estoy en algo importante, me lo saco y ya está, vuelvo a sentirme cómodo», asegura.
En sus redes habla mucho de seducción: ¿qué tanto influye la sonrisa en comparación a la mirada?
«La sonrisa es lo más importante. Para ser atractivo, la primera emoción que debemos despertar en los demás es la alegría. La gente quiere pasarlo bien. Comenzar una conversación con una sonrisa muestra relajo, tranquilidad, seguridad. Muchas veces por vergüenza no sonreímos».
¿Pero se puede ser seductor con los dientes chuecos?
«Sí se puede, pero hay que sobreponerse a esa primera impresión. Simplemente hay que dejar de prestarle atención a la parte física y empezar a ser experto despertando emociones con las palabras. Yo a lo mejor no te sonreí, pero sí te puedo hacer un comentario que te haga reír, es cuando ya estoy jugando al juego de la seducción y de la habilidad social».
Me imagino que ese juego de seducción es más complicado con halitosis.
«Ahí sí que es difícil. El tema de la higiene es fundamental. Puedes ser el mejor seductor del mundo en cuanto a oratoria, pero si hueles mal, no estás bañado, si tus dientes los tienes llenos de sarro, claramente ya despertaste una primera impresión totalmente negativa».
Así es el tratamiento
Sergio Labra, director clínico de WeSmile, donde se atiende Silva, explica que el presupuesto de Invisalign se divide en dos: la clínica (de $500.000 a $800.000) y los alineadores, que se pagan directamente a la marca (y andan por el millón y medio). «Invisalign exige que para trabajar con ellos seas ortodoncista: un dentista general no puede realizar tratamientos con estos alineadores. Eso permite que los estudios sean mucho más acabados y da más seguridad en los tratamientos a los pacientes», destaca.
Así la sonrisa de Felipe Silva se ha ido emparejando, cuenta Labra: «Lo más importante es cómo muerde ahora con sus molares; al principio no engranaban de forma correcta y ahora sí, antes estaban más para afuera. Esto previene problemas en la musculatura y articulación de la cabeza por la sobrecarga que genera una maloclusión».
Pero Felipe no parecía tener los dientes tan chuecos ni desarmados antes.
«Lo más importante es mejorar la mordida. La estética de una sonrisa está dada por su funcionalidad, eso es así en general con todo el cuerpo: alguien con una nariz respingada y armónica probablemente respire mejor que alguien que la tenga fea. A veces la gente tiende a pensar al revés -sólo en solucionar la estética de su sonrisa- pero la verdad es que si mejora la función lo otro mejora por consecuencia».
Otras marcas de alineadores andan por los $600.000, mucho más baratas. ¿Por qué Invisalign?
«Es la única marca certificada por la FDA para el uso de alineadores que se generan mediante inteligencia artificial. Deben ser diseñados de forma exacta. Otras marcas no tienen certificación y los movimientos que producen en los dientes pueden ser no tan específicos. Acá además se trabaja con un equipo que también es exclusivo para ellos, un escáner iTero».
Más info en @wesmile.cl en Instagram ().
Cepillos más blandos
El dentista Nicolás González ( @odontologia.en.tu.casa , ) advierte que siempre es mejor usar cepillos de dientes con cerdas suaves. «Al ser más suave y blando, se evitan lesiones en las encías asociadas a una presión excesiva sobre ellas; se acomoda a la superficie del diente, barriendo y arrastrando mejor la placa bacteriana. El cepillo duro provoca diferentes problemas que se pueden reflejar a corto y largo plazo».
¿Qué sugiere usted?
«Me gusta la gama de texturas suaves de Vitis y PHB, por varias razones; la principal es porque tienen diferentes tamaños que se adecuan a las bocas. Cepillos duros, no: dan una falsa sensación de que limpian más al ejercer más presión, pero lo que realmente pasa es que van generando microabrasiones en el diente que a largo plazo podrían generar sensibilidad dental».


