Estuvo tenso, comenta Willy Sabor, panelista del programa de Canal 13
El detonador fue el aviso que le dio la periodista sobre unos supuestos mensajes comprometedores entre Trinidad Neira, hija de la morena, y Camilo Huerta, ex esposo de Marité
Un conflicto se produjo entre Gissella Gallardo y Pamela Díaz, mientras ambas estaban al aire en el programa «Hay que decirlo», de Canal 13. Fue un momento tenso en que la morena pareció que le pasaba una cuenta pendiente a la periodista por un tema que venía de antes.
Todo partió el viernes cuando Gissella Gallardo se juntó a almorzar con su amiga María Teresa Matus, Marité. Se pusieron al día y entre las cosas que hablaron, Marité le contó que estaba lista para pedir el divorcio de Camilo Huerta, con quien estuvo casada un año y con quien se enfrenta en una demanda judicial por dinero. En modo compinche, le confidenció que había descubierto supuestas infidelidades del profesor de educación física que salpicaban al entorno de Pamela Díaz.
Dentro de los mensajes que encontró Matus en el teléfono de su ex marido, habría unos amorosos que le llamaron la atención e iban dirigidos a Trinidad Neira, la hija de 24 años de Pamela Díaz.
Marité le propuso a Gissella que le avisara a Pamela lo que se venía, para que pudiera estar preparada y apañar a su hija cuando la historia saliera a la luz por algún lado. Una advertencia entre mamás, según la lógica de Gallardo.
Así que este lunes, mientras se preparaban para «Hay que decirlo», Gallardo habló en privado con Díaz para contarle. La reacción de la exchica reality de «La granja VIP» fue inmediata contra la esposa de Mauricio Pinilla. Según fuentes al interior del equipo, «Pamela se enojó, le respondió que la estaban amenazando, que (Gallardo) era una recadera. Y acto seguido le mandó un audio, a través del WhatsApp de Gissella, a Marité, quien respondió de inmediato por ese mismo canal».
El martes Pamela Díaz llegó a la reunión de pauta del programa con la decisión de hablar del tema al aire. Lo acordó con la producción y cuando su compañero Nacho Gutiérrez le dio el espacio, Díaz le pidió directamente a Gissella que contara.
Así se vio en pantalla: «¿Qué tiene que ver Trini Neira en el atado de Marité Matus y Camilo Huerta?», abrió Gutiérrez. Gissella pasó a contar lo del almuerzo y que «le dije a Marité que iba a transmitir el mensaje a Pamela como mamá». La animadora del espacio de farándula confesó que llamó a Huerta para saber la verdad y, por supuesto, a su hija Trini. «Me dijo revisa mi celular, nunca me he metido con Huerta, tiene 20 años más que yo. Me parece súper absurdo».
La morena conminó a Gallardo a mostrar los mensajes: «Yo le conté a Pamela para que no se enterara por otro lado. Yo ahora no tengo nada que ver», se disculpó la rubia. A Pamela le cambió la cara y la trató de «vocera» de Marité.
La tensión entre las dos se hizo visible para todos los del panel e incluso para los televidentes que comentaron «la encerrona» que le hizo Díaz a Gallardo. Incluso después la animadora le dio un golpe durante un enlace en vivo con Carla Ballero, quien contó que vivía con su marido en la misma casa pese a estar separados. «Igual que Gissella», bromeó en tono irónico Pamela, a sabiendas que Gallardo no ha querido contar públicamente cuál es la situación actual con Mauricio Pinilla.
Willy Sabor, panelista del programa que estuvo presente en todo el episodio, lo describió así: «Pamela tomó su propia decisión de contar esto en el programa. Quizás había que hablarlo de alguna manera. Es dueña de hacer lo que quiera y decir lo que tenga que decir. Yo lo único que hice fue tratar de alivianar el momento con humor, porque sí estuvo tenso».


