En la película La otra cara de la Luna, recién estrenada en cines
La estrella le hace un guiño humorístico almito que el hombre nunca llegó a la Luna.
Hasta los cines chilenos llegó «La otra cara de la Luna», comedia romántica con Scarlett Johansson y Channing Tatum, ambientada justo cuando Estados Unidos estaba a punto de lanzar la primera misión en alunizar, en 1969. La actriz interpreta a una experta en marketing contratada por la Nasa para crear una campaña de prensa para hacer el evento más popular. Además, se le insta que grabé una simulación de la operación espacial en un set de cine para ser emitido en caso de que todo fallara. Y ella comenta que para el asunto «mejor hubiese llamado a Kubrick», en alusión al gran director Stanley Kubrick.
La frase es un guiño claro a la madre de todas las teorías de conspiración: el ser humano no llegó a la Luna y todo fue un montaje. En una entrevista, Scarlett aseguró, sin dar la fuente, que «el 60% de los jóvenes de entre 18 y 25 años» no cree en el éxito de la misión.
Este mito sin base alguna se remonta «a más de 30 años», cuenta Felipe Blanco, profesor de cine en las universidades Mayor, Católica y Del Desarrollo. «Se difundió aún más gracias a un falso documental Misión Luna (2002) que afirma que Kubrick grabó el aterrizaje. Mucha gente se creyó esto, sin considerar que al final, la película explica que todo es falso», afirma.
«Parte del mito pudo nacer de que después de las misiones Apolo no hubo muchos más esfuerzos para volver a la Luna. Eso desató sospechas en las generaciones que no vivieron el alunizaje», comparte la astrónoma Bernardita Ried, estudiante del doctorado de física con mención en astrofísica de la U. de Stanford y divulgadora del Observatorio Astronómico Nacional.
Ried afirma que en estos tiempos hay mucha información y «muchísima evidencia» científica de este logro. «Entiendo que el mito subsiste porque estamos rodeados de noticias falsas que la gente absorbe sin discernir y los hace sentir dueños de la verdad», añade.
Felipe Blanco comenta que en sus clases ha preguntado a sus alumnos si dudan sobre la llegada a la Luna. «Y han levantado la mano la mitad de ellos. Eso demuestra cuán persistente es esta mentira. La realidad de las personas jóvenes están mediatizadas por series conspirativas y se enteran de las noticias por las redes sociales, no por los medios tradicionales. Se trata de una cultura de la postverdad», afirma el profesor universitario.


