Nuestro servicio de utilidad pública televisiva se activó ante la soledad de DianaBolocco y la persistente baja en el rating.
El género reality está en lo más alto de mis preferencias televisivas, junto con programas como «Infieles» y las peleas de la UFC. Dicho esto, quiero que mi crítica a la segunda temporada de «Gran hermano» se entienda desde el amor y no desde la inquina. Soy el amigo que se las canta claras a alguien querido al que ve en problemas.
Y vaya que está complicado nuestro «GH». Las cifras lo dicen: en sus seis emisiones lo mejor que consiguió fue un segundo lugar en la tabla del rating. Del lunes al jueves ha alternado el tercer y el cuarto puesto, llegando a perder con TVN y su «Todo por mi familia», que ciertamente no es un programa de Kaminski, sino una teleserie turca. Ha sido derrotado siempre por su competencia directa, «¿Ganar o servir?» de Canal 13.
No es antojadizo que el público le esté dando la espalda a un programa que dio tanto de qué hablar en su primer ciclo. Esta vez hay una edición que tiende a enredar las cosas más que a aclararlas. En concreto, se muestran hechos consumados y luego, a veces al día siguiente, se explica con imágenes el origen del conflicto ya desatado.
Ayudaría demasiado a revertir la situación traer a Fran García-Huidobro de sus vacaciones para que desgrane de la manera fantástica en que ya lo hizo el 2023 todas las escaramuzas y contubernios que se viven en este encierro. También a Nicolás Quesille y a Michel Roldán. Estoy echando de menos hasta a Arturo Longton, que habló en total dos minutos durante su paso por ese panel.
Se olvidan en Chilevisión lo importantes que llegaron a ser los programas satélites en la edad de oro de los realities en Chile. «Encuentros cercanos» y «Amenaza real» son dos ejemplos. En el caso de este «GH», cuando los participantes no aportan mucho y el equipo de producción tampoco contribuye a salir del atolladero, el regreso del panel pasa a ser un imperativo.
Otra cosa evidente: Diana Bolocco está demasiado sola. Da lo mismo lo capaz, graciosa y carismática que sea. La mandaron a los leones y no va a poder hacer mucho para dar vuelta el marcador. Debe apoyarla Julio César Rodríguez, que en su matinal ya ha demostrado que maneja al dedillo todo lo que ocurre en las relaciones entre los participantes. Hubo un momento en que prácticamente vivía en el canal, hacía matinales, estelares, «La hermandad», «Escuela para maridos» y «Espías del amor» ¿y me van a decir que justo ahora se les ocurrió alivianarle la carga laboral? Si vuelven el panel y Jotacé esto se salva. Si no, la suerte está echada.


