Reemplazó al bótox con un tratamiento de estimulación electromagnética
Doctor explica que la máquina estimula los músculos que levantan el rostro.
Costa reemplazó los pinchazos por EmFace, tratamiento donde se aplica electricidad en el rostro para estimular los músculos. ¿Cómo? Mediante una combinación de tecnologías de radiofrecuencia y estimulación electromagnética que contrae los músculos elevadores de la cara, produciendo un efecto lifting. En Los Ángeles, meca de la vanidad, hay videos de varios famosos usándolo, como Kelly Osbourne, Vanessa Hudgens y Tiffany Haddish.
Costa, quien ya lleva varias sesiones, explica que el efecto es diferente al del bótox: deja el rostro como al despertar después de un día en el que se durmió bien, describe: «Terminas el tratamiento, te miras al espejo y te ves fresco», afirma. El protocolo es de cuatro sesiones como tratamiento completo. «Es corto: tener efecto inmediato hace que uno se motive más».
¿Duele electrificarse la cara?
«La verdad, no. Es como sentir un temblorcillo en los cachetes o en la papada. Evidentemente hay una contracción del músculo, pero no duele nada. Creo que es una sensación a la que uno no está acostumbrado, pero no es molesta ni dolorosa».
¿Siente que se veía muy raro con el bótox?
«Lo que pasa es que mi cara me delata heavy. Si estoy cansado se me nota mucho, porque tengo ojos bien chiquititos. Con el matinal evidentemente duermo mucho menos de lo que dormía antes, entonces necesitaba algo que me refrescara un poco la cara».
La máquina
Joaquín Navarro, director de Buddha Clinic (@buddha_clinic en Instagram, https://acortar.link/qtxq1K), cuenta que decidió traerse la máquina EmFace tras verla en un congreso en París: de hecho la subió a un video denominándola «el sistema antibótox».
«Como yo trato volúmenes y músculos faciales con toxina, se me ocurrió ofrecerles a mis pacientes algo mucho más natural, para disminuir la cantidad de producto que utilizamos. La inversión fue grande, casi un departamento, pero a los pacientes les ha gustado mucho», asegura.
El bótox paraliza los músculos que generan arrugas, explica; este tratamiento busca trabajar otros que la elevan y hacen ver la piel más lozana.
¿Hay pacientes que cambiaron el bótox por esto?
«La tendencia es usar menos toxina botulínica y saber bien dónde aplicarla. Tú puedes seguir usándolo para paralizar los músculos depresores de la cara y con el EmFace tratar los músculos elevadores, como la frente. Así hay una elevación del rostro, menos arrugas y el resultado es mucho más natural».
¿Cómo funciona?
«Se hace con un mínimo de tres días entre cada sesión y un máximo de quince. Al ser un entrenamiento muscular, debe haber un pequeño reposo para que el músculo responda. Generalmente, el protocolo son cuatro sesiones; luego, a mis pacientes les digo que se hagan una o dos sesiones cada seis meses, para mantener la musculatura activa y recurrir lo menos posible a los bioestimuladores o inyectables».
La toxina botulímica
Eduardo Oyarse, cirujano plástico de Clínica Alemana y coautor del libro «Botox Club», explica que en Chile existen seis marcas de toxina botulínica: Botox, de origen americano, es la pionera. «Llegan dos marcas europeas y tres de Corea; son parecidas pero no iguales. Las moléculas difieren en inicio de acción, necesidad de refrigeración y halo de difusión. Esto último es súper importante, aunque es algo técnico: cuando yo inyecto en un punto, necesito que el producto se quede en ese lugar y no migre a músculos vecinos».
Usted alguna vez dijo que era mejor probar con otros tratamientos preventivos antes del bótox.
«Es muy cierto. Las arrugas y las líneas de expresión, inicialmente dinámicas, aparecen porque la piel es cada vez más delgada. Y ese adelgazamiento se debe a cambios propios de la edad, factores hormonales, déficit vitamínicos, exposición al sol. Si logramos mejorar el grosor de la piel, podremos retrasar el uso de bótox, con suplementación para darle todos los elementos a las células, mesoterapia o con una tecnología francesa llamada LPG, que mediante compresión y succión aumenta la cantidad de elastina y ácido hialurónico».


