El durísimo trabajo de Daisy Ridley para su rol en La joven y el mar
Para interpretar a la primera mujer encruzar a nado el Canal de la Mancha,pasó tres meses entrenando con una campeona olímpica.
Como tenía que ponerse el traje de baño de Trudy Ederle, la primera mujer en cruzar a nado el Canal de la Mancha en 1926, la actriz dedicó tres meses durísimos de preparación en piscinas bajo la supervisión de la medallista olímpica Siobhan OConnor. «Yo estaba a mitad del camino en una piscina de 20 metros y me detuve. Pensé no puedo hacer esto, no debería haber aceptado», admitió Ridley ante «The Washington Post».
El problema mayor, además de la resistencia, era otro mucho más complicado. «Tenía que aprender a nadar en aguas abiertas muy frías y todas las complicaciones que eso acarreaba», recuerda el director del filme, Joachim Ronning.
Pero la idea de nadar en el mar tenía intranquila a Ridley, quien interpretó a Rey en la última trilogía de películas de «Star Wars». Por esto continuó con las lecciones aún cuando estaba en medio del rodaje de «La joven y el mar», que se realizó en Bulgaria.
«Mi estilo de natación mejoró muchísimo. En el último plano que hice, nadé probablemente 150 metros en el mar, luchando contra la corriente y manteniendo la velocidad del bote con la cámara», explica la intérprete.
«Estaba muy frío», recuerda la actriz sobre la experiencia en el Mar Negro. «Realmente fue un shock cada vez (que entraba al agua)», comenta, pues se realizaron muchas tomas y entre ellas debía esperar que estuvieran listas las condiciones técnicas. Según recuerda el director, la joven terminaba con los labios morados.
«Y luego tengo que seguir el ritmo del banco y el de la cámara y luego actuar. Fue una combinación de cosas», agrega.
Para la verdadera Trudy Ederle el cruce fue infinitamente más difícil. Nacida en Nueva York en 1905, desde niña mostró tal gusto por la natación que incluso siguió en la práctica cuando le advirtieron que podría perder la audición de uno de sus oídos. Con 19 años ganó medalla de oro en los Juegos Olímpicos de París y dos años después completó el cruce del Canal de la Mancha, 33 kilómetros de aguas abiertas, pese a la incredulidad de las autoridades de la época que no concebían que una mujer pudiera completar un recorrido tan exigente.


