Tras el término de PH, Daniel Alcaíno está inquieto por su futuro laboral.
Este viernes 10 de abril bajó el telón en Chilevisión ‘Podemos Hablar' y aquello dejó sin trabajo a varios. Uno, Daniel Alcaíno, que había regresado a la escena televisiva en gloria y majestad de la mano de su personaje Yerko Puchento.
Durante su última rutina en ese estelar compartió palabras que revelaron la desazón que experimenta por no contar más con esta fuente de ingresos. Dijo que ese capítulo era ‘el funeral de PH', que a partir de ahora debería llamarse ‘PLR' y bromeó con el barman Jaime Figueroa y sobre todo con la conductora, Diana Bolocco. ‘¿Con quién voy a atracar ahora en los camarines?', se preguntó.
También dejó ver la incertidumbre que lo embarga. ‘¿Adónde me voy a ir a trabajar? ¡Que alguien me diga! ¡Ya no quedan canales en este país!', clamó.
Tranquilidad, Puchento. Se cierra una puerta y se abren veinte. Con tu talento y el de tu eterno socio, Jorge López, hay varios escenarios en los que podrías incursionar. Te soplo tres.
Ahora sí que podemos hablar. En TV+ perfectamente hay cabida para un espacio destapado, en que la libertad de expresión campee. Allí podría despotricar contra el gobierno, la oposición, sus exempleadores y todos los rostros del medio. Como bandejero tendría a José Miguel Viñuela y como bartender llevarse a Jaime, porque debe dar mucha sed hablar tanto y de corrido.
Uno con rango ministerial. Shows en vivo. Personificar otro alter ego, uno diametralmente opuesto a Yerko. Ceremonioso, pausado, criterioso y con gran labia. ‘El vocero de la vocera'. Todas sus intervenciones partirían con ‘Lo que la vocera quiso decir fue que.'. Tendría material durante cuatro años, si es que la inspirada musa no sale antes de su actual función en el gobierno de emergencia.
La reparadora de chistes. Streaming. Yerko junto a Marcelo Araujo trabajan en algo así como una zapatería, remendando piezas de humor que les traen profesionales de la comicidad que las han visto verdes en este difícil oficio. Pienso como atribulados clientes buscando darle el palo al gato en Ricardo Meruane, Javiera Contador, Enzo Corsi, Vanessa Miller y Óscar Gangas. Llegarían, les contarían el chiste en cuestión (idealmente, uno clásico) y entre Puchento y Araujo le propondrían un inicio más atractivo, cambiar algunos detalles en el desarrollo de la historia, hacer ajustes clave en la forma del relato y, por supuesto, un mejor remate, que podría ser totalmente diferente al original.


