Ha ganado un torneo con su club y está en un ranking amateur
La conductora practica tres veces por semana.
En su vida deportiva, Carolina de Moras ha practicado un sinfín de actividades, como fútbol, atletismo y voleibol. Desde que terminó la pandemia, en 2022, la conductora del programa de actualidad ‘Sintonizad@ s', de Radio Pauta (100.5), se ha dedicado a una nueva disciplina: el tenis. ‘Yo no sabía jugar bien. Por eso me propuse aprender y ser competitiva dentro de mis pares porque después de todo llegué 40 años tarde', comenta. La pasión por el tenis la ha llevado a integrarse a un club de mujeres con el que hace poco ganó un torneo de aficionados en Miami, a una mini temporada en la escuela de la leyenda Rafael Nadal en España y a competir periódicamente en un circuito amateur donde ha escalado posiciones. Además, se perfecciona en Power Tennis Woman, escuela de mujeres en Youtopia, en Vitacura. ‘Es un deporte súper técnico y complejo, muy integral porque no sólo debes estar en buen estado físico porque es demandante, sino que trabajar reflejos y dinamismo. Mantiene despierto tu cerebro', afirma.
Para jugar mejor, entrena tres veces por semana en sesiones de un par de horas por jornada, además, de los partidos de fin de semana para ascender en lo que ella llama ‘escalerilla', una especie de escalafón de varios niveles: ella compite en C1, pero espera próximamente ascender y, en un par de años, llegar a la categoría A. ‘Es súper desafiante aprender algo de adulta, superar la frustración ante nuevos desafíos. Uno puede llegar al punto en que piensa no es para mí, pero hay que vencer el cansancio y saber darse un tiempo para uno mismo', sostiene.
La comunicadora sostiene que si bien todos tenemos muchos compromisos, mantener ‘el rigor y la disciplina' resulta esencial para aprender cosas nuevas. ‘En lugar de pasar 45 minutos pegado al teléfono, se puede salir a caminar, a hacer alguna actividad o a aprender algo diferente'.
¿Qué golpe le complica má?
‘El revés alto, pero lo más difícil es evitar que se te achique el brazo. Es decir, que te afecte lo mental, controlar mi nivel de frustración'.
Ahora De Moras se ríe, pero hubo un episodio particularmente doloroso en este proceso. Resulta que enredó el pie en un fleje, esas huinchas blancas que demarcan la cancha, y aterrizó con la cara en la pista de arcilla. ‘Fue una caída muy fuerte. Quedé con el ojo morado, la cara deformada. No pude seguir jugando porque estaba mareada y debí ir a la clínica para comprobar si me había quebrado el pómulo'. Pero ni ese doloroso recuerdo ha logrado detener a Carolina.


