Pasaron de yuntas inseparables de años a verse con otros ojos desde fines del 2025
Fue su acompañante en populares matrimonios, en viajes y salidas: Las primeras veces que nos dijimos mi amor nos mirábamos y nos daba risa.
Ocurrió en el último capítulo de «El desestrece» (Canal 13), cuando Pamela Leiva presentó un rutina centrada en que se encontraba en pareja, y las cámaras comenzaron a mostrar a un hombre riéndose en la primera fila. «¿Dónde está el animador que no pide el beso?», preguntó ella. Bajó del escenario y ahí, frente a las cámaras lo mostró. «Leonel Vargas es dentista, atiende en Tabancura», lo presentó ella y se dieron un ósculo con ganas. Fuera de las risas y los focos, la humorista acá cuenta cómo surgió el romance.
«¡Estoy contenta! Y sí, es mi dentista», dice de entrada Pamela. «Lo conocí como paciente. Me faltaban muchas muelas por mala salud dental de chica y otras que se me echaron a perder por el reflujo bariátrico. Le dije a mi antigua dentista que siempre estaba con problemas en la boca y me indicó que debía colocarme implantes, como sé que son caros y ya había tenido una mala experiencia, le pedí que me recomendara a alguien y me derivó al doctor Leonel Vargas, que es rehabilitador oral y estético: pone implantes, carillas y todo lo que es estética facial. Y bueno, entre consultas nos fuimos haciendo amigos. Empezamos a compartir y a salir. Yo digo que menos mal no era mi ginecólogo, jajajá. Me pasa mirando la boca todo el rato, me limpia los dientes. El otro día tenía dolor por un tratamiento de conducto, y él me llevó donde una colega, abrió su consulta y me puso anestesia. Es full apañador y contenedor, me cuida mucho, mucho. Siempre fue así como amigo pero ahora eso se siente distinto en esta nueva etapa», sigue la comediante.
Con el especialista se conocen «hace años». «Él me acompañó al matrimonio de Andrea Dellacasa (en Argentina, a fines de 2023) y al de la Marité (Matus, con Camilo Huerta, en 2024), pero siempre como amigos. Él tenía polola, yo igual tenía una historia por ahí, y nosotros full amigos. Viajamos un par de veces y siempre juntos para arriba y abajo», detalla.
¿Cómo cambió esto?
«La gente siempre nos tiraba el chiste de cuándo nos íbamos a poner a pololear, nosotros sólos nos reíamos. A finales del año pasado, él estaba soltero y yo también. En una salida a una viña, entre almuerzo y almuerzo, entre paseo y paseo, me comenzó a tirar los cortes, jajajá. Nos empezamos a hacer ojitos y nos dimos la oportunidad de que el vínculo se modificara. Después nos fuimos de viaje a Florianópolis, a mi lugar seguro porque Brasil me encanta, y ahí se consolidó el romance. Siempre tuvimos miedo de dañar la amistad, pero asumimos que a los dos nos pasaban cosas y nos dimos la oportunidad. Es que sobre todo nos tenemos mucho cariño. Es una relación muy bonita. Ya éramos amigos y la pasábamos muy bien, y le dije que pololear era subir de nivel. Así él dice que lo convencí, jajajá».
Y como amigos, ¿se contaron sus aventuras y desventuras amorosas?
«Sí pues. Yo sabía todo y él también lo mío. Y creo que eso ha jugado a favor, que nos conocemos harto. Sé que está conmigo, presente 100% y también capto cuando no es así y viceversa».
¿Cómo fue el paso de tratarse como amigos a pareja?
«Costó dejar de tratarnos como amigos, dejar de decirle en broma oye, tal por cual. Las primeras veces que nos dijimos mi amor nos mirábamos y nos daba risa. Al principio nos costó mucho saludarnos así».
¿Por qué quiso blanquearlo ahora?
«Yo había dicho que nunca más iba a revelar una relación, a mostrar a alguien públicamente, pero mis relaciones anteriores fueron distintas. Y como partimos de una amistad, ahora es como ser familia, él conoce a la mía, yo a la de él, y es súper bacán. Y lo de El desestrece se dio porque los que me siguen igual ya cachaban algo, pero yo le decía que una vez que saliera una foto probablemente se iba a replicar en todos lados. Él me dijo que mientras a mí no me complique, él quiere lo mejor para mí y que uno nunca sabe lo que va a pasar en el futuro, que nos queremos harto. Y todos ya lo conocen, me acompañó a los programas de Viña (de este año), me ha ido a buscar a reuniones. Tenemos el mismo sentido del humor, me ha regalado remates para mis chistes porque es muy ameno, muy simpático y muy livianito de sangre».
¿Y ya se puso los implantes dentales?
«Ya tengo mi dentadura completa, él tiene la mano livianita. Así que me puso los implantes y otras cosas, jajajá».


