Otro consejo: mejor que todas las ampolletas sean de una sola marca
Si la app asociada incluye funciones especiales, puede convenir pagar un poco más.
Si está cotizando ampolletas inteligentes para su casa, es probable que se haya mareado ante tanta opción. Parece mentira, pero estos dispositivos ya llevan una docena de años en el mercado, período más que suficiente para que sumen mañas que cualquier principiante debe considerar. Aldo Vega, de «El Blog del Decorador», tiene más de 30 en su casa. Para empezar, sugiere usarlas en lámparas de sobremesa o de pie: «Con las smart, no hay que acercarse al switch para encenderlas».
Con hub. Si está vitrineando, se habrá fijado que las ampolletas más caras traen la opción de sumar un hub, aparato que parece un router pequeño y que se incluye en los kits de inicio. ¿Para qué sirve? Muchas de estas luces pueden conectarse directamente a internet; mientras más se suman, más wifi demandan. «Y si uno le conecta muchos dispositivos, el router andará mal sí o sí. Con un hub, las luces no saturan la conexión wifi y mantiene una calidad consistente. Los routers tienen un límite de dispositivos conectados; luego se empiezan a perder conexiones o simplemente no se puede conectar nada nuevo. Si se usa un hub para las luces inteligentes, será sólo un dispositivo el que se conecta y donde está todo centralizado», explica Raúl Bustamante, creador de contenido de tecnología y videojuegos.
Con su app. Una tremenda gracia de estas ampolletas es que, al asociarlas a una aplicación móvil robusta, podrá personalizarlas al máximo para usarlas en bloque como un sistema integral de iluminación. Acá la marca importa: por lo general las más económicas no incluyen apps que les permitan, por ejemplo, «bailar» al ritmo de la música. «Con Mi Bulb podemos crear perfiles de iluminación -como para una fiesta- y configurar escenas inteligentes», destaca Ariel Herrera, PR & amp; Communication Manager de Xiaomi Chile. En Philips Hue, en tanto, las luces se pueden coordinar hasta con Spotify.
Más que watts. Las luces inteligentes suelen ser de muy bajo consumo energético. Ahora vienen con un nuevo acrónimo al que acostumbrarse: CRI, Color Rendering Index. «Determina la calidad de la luz que emite una ampolleta y, como consecuencia, la calidad de los colores que puede generar. El CRI va de 0 a 100; ampolletas con una calidad mayor a 90 son excelentes. Eso aparece en las especificaciones», aclara Alejandro Reid, profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de los Andes.
Uniformidad. Reid sugiere elegir dispositivos de una misma marca para que su iluminación doméstica quede unificada bajo una sola app. «Lo ideal es que tengas un puro sistema de control, así es mucho más simple configurar todo. Lo otro es que tengan compatibilidad con Google Home; mejor buscar ampolletas que obedezcan comandos por voz».
Una inversión. Reid cree que las marcas más caras, además de proveer más calidad de colores, permiten mejor interacción con otros aparatos smart, como alarmas y sensores, para armar diferentes rutinas. «Las puedo configurar para que el sistema sepa que estoy llegando a mi casa y prenda las luces: eso implica generar algo más complejo y te lo dan las marcas más premium». ¿Otra ventaja? En el caso de Philips, se pueden controlar con un dimmer que se pega en la pared como un interruptor para ajustar la intensidad de la luz.
¿De colores o no? Da para confundirse. Hay ampolletas inteligentes con un arco iris de colores: algunas se pueden poner desde azules a rojas; otras que emiten tonos cálidos o fríos. «Si necesitamos una decoración tradicional, generalmente lo mejor será alguna luz blanca y amarilla con menos intensidad de brillo; son más económicas y sirven para habitaciones más amplias. Las de color, al tener mayor diversidad de matices, están enfocadas en personalizar espacios; por ejemplo, para setup gamers o complementar la decoración interior de las casas», sugiere Herrera.
90 CRI o más, en una escala de 0 a 100, se considera una «excelente calidad de luz» en una ampolleta inteligente


