Las 7 diferencias entre la antigua farándula y la de ahora

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Del cielo a la tierra ha cambiado la forma de seguir a las estrellas locales.

Con la confirmación oficial por parte de Canal 13 de la fecha de estreno de «Hay que decirlo» (5 de agosto) el regreso de la farándula a la televisión chilena pasa de ser una posibilidad latente a un hecho irreversible. Pero esta segunda oleada no tiene las mismas características que la primera, que arribó hace 25 años, ni mucho menos. A mi modo de ver las grandes diferencias entre ambos tipos de cobertura televisiva son las siguientes:

1.- Antes periodistas como Ítalo Passalacqua y Pamela Jiles cuestionaban y criticaban a famosos por TV. Ahora las mismas celebridades se entrevistan entre ellas por redes sociales y YouTube y lo hacen risueña y condescendientemente.

2.- Antes la clase política abominaba de la farándula, calificando por ejemplo Enrique Krauss esa televisión de «chabacana». Ahora los encargados de gobernar y legislar hacen noticias por sus calugas (Tomás Vodanovic) y sus parejas exfutbolistas (Maite Orsini).

3.- Antes lo que aparecía en la tele se volvía viral años después (es cosa de ver la omnipresencia de Felipe Avello en TikTok). Ahora se invirtió el asunto y la tele recoge una y otra vez lo que aparece en otras plataformas (streamings, Instagram).

4.- Antes había personajes contratados por los panelistas (Bryan Tulio, el vedetto de Felipe Avello) o creados por los mismos anfitriones (Luciano Bello). Ahora la extravagancia no se terceriza ni los conductores necesitan disfrazarse. Suficientemente originales y llamativos son, sin aditamentos, Sergio Rojas y Adriana Barrientos.

5.- Antes las demandas y querellas buscaban disculpas públicas (por ejemplo, las gemelas Campos contra Víctor Gutiérrez). Ahora lo que se persigue es nada menos que los comunicadores no hablen de las celebridades ofendidas (Pamela Díaz contra Hugo Valencia y Barrientos).

6.- Antes los futbolistas (incluso estando activos en la práctica de su deporte) se paseaban por discos y bares rodeados de un séquito de chupasangres (Kike Acuña es el exponente más ¿ilustre? de esta corriente) o protagonizaban resonantes escándalos como los de «El rey león» de Pinilla, el bautizo de un hijo del «Mago» Valdivia y la caída a una zanja del Ferrari de Vidal. Ahora muchos de ellos están retirados y son objeto de funas por parte de señoritas que se han hecho conocidas en redes sociales.

7.- Antes los nombres de los programas de farándula eran definitivamente intimidantes («Sálvese quien pueda», «Mira quién habla», «Intrusos», «Maldita moda»). Ahora son un poquito menos hostiles («Que te lo digo», «Zona de estrellas», «Hay que decirlo» e incluso «Todo va a estar bien», late que opera como permanente insumo de los espacios aquí mencionados).

Bonus track: antes una multitud de noteros hacía guardia a las estrellas fuera de los canales o de sus casas. Hoy todo se reportea desde el celular.

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