Un cuarto imputado se arrojó por una quebrada y es intensamente buscado
El fiscal Roberto Garrido solicitó posponerla formalización hasta este martes, debido al hallazgo de armamento que podría corresponden al que le robaron a los funcionarios.
Los carabineros fueron ultimados a balazos la madrugada del 27 de abril. Se dirigían a la casa de un sujeto llamado Carlos Antihuen (38), que estaba cumpliendo arresto domiciliario por porte de armas e infracción a la Ley 20.000 (drogas). Según la Fiscalía, en la ruta P-72-S, al sur de Cañete, en el sector Antiquina, fueron atacados por los hermanos Felipe (29), Tomás (22) y Yeferson Antihuen Santi (19), junto con Nicolás Rivas Paillao (19).
El Ministerio Público está seguro que los tres funcionarios fueron obligados a arrodillarse y fueron baleados por la espalda. Previamente les habían ordenado quitarse sus chalecos antibala. Luego subieron sus cuerpos al pickup de la camioneta Nissan Navara institucional, la cual fue incendiada.
Los procedimientos para dar con los imputados se realizaron de manera casi simultánea alrededor de las cinco de la mañana. Felipe fue detenido en el Hospital de Curanilahue, mientras acompañaba a su esposa embarazada. Yeferson en su casa de La Pincoya, en Huechuraba. Nicolás en su domicilio en el sector rural de Cañete.
Tomás Antihuen, también residente de Cañete, alcanzó a huir cuando escuchó que el GOPE avanzaba hacia su casa. Sin pensarlo dos veces se lanzó por un barranco rodeado de vegetación. Se presume que se arrojó al río y, hasta el cierre de esta edición, era buscado intensamente por la policía.
Además, fue detenido José Melgarejo Cabullanca (37). En una bodega de su casa, Carabineros encontró pistolas 9 mm. La Fiscalía ordenó pericias para determinar si corresponden a las que les robaron a los tres funcionarios emboscados esa noche o si se trata de las armas homicidas.
Apenas culminó el operativo, Yáñez llamó por teléfono a cada una de las viudas de los carabineros para avisarles. «Estos son buenos días. Hoy (lunes) se logró la detención de al menos tres de los cuatro. Estamos buscando al cuarto», les dijo.
La formalización
El control de detención se realizó en el Juzgado de Garantía de Cañete con Felipe Antihuen y Nicolás Rivas presentes en la sala. Yeferson Antihuen fue conectado vía Zoom desde una unidad policial en Santiago. A solicitud del fiscal Roberto Garrido, que lidera la investigación, la formalización fue pospuesta para este martes a las 15 horas.
El juez Cristián Rosenberg ordenó el traslado inmediato de dos imputados al Centro Penitenciario Biobío. Yeferson Antihuen quedó recluido en la Cárcel de Alta Seguridad de Santiago.
Los hermanos Antihuen Santi son sobrinos de Carlos Antihuen, el hombre que cumplía arresto domiciliario y que iba a ser controlado por los carabineros asesinados. El Ministerio Público lo tiene en calidad de testigo protegido, aunque continúa investigando si tuvo alguna participación en el triple homicidio.
Roberto Garrido, fiscal jefe de la Araucanía explicó los motivos que lo llevaron a solicitar una ampliación de 24 horas de la investigación. Están relacionados con el armamento encontrado en el domicilio de Melgarejo Cabullanca.
Melgarejo vive cerca de los hermanos Antihuen. «También encontramos municiones y otros elementos que podrían haber sido sustraídos de los carabineros», señaló Garrido.
El atentado contra los funcionarios, dijo, «fue una acción previamente preparada. La muerte de los carabineros se produce de manera casi instantánea junto con el abordaje que realizan las personas que participan en este ataque. Luego de matarlos, los depositan en el pickup de la camioneta y le sustraen algunos de los elementos que portaban, como el armamento, municiones y al menos dos chalecos antibala».
Uno de los hermanos participó en marzo del año pasado en el robo con intimidación de un vehículo. «Él mismo portaba un teléfono celular», señaló el persecutor.
Garrido negó la versión de la existencia de un video que mostraría a los carabineros siendo torturados antes de ser asesinado. «Este testimonio fue entregado por una persona que se encuentra en una situación procesal de la que podría obtener ventaja si entregaba información. Si bien es un antecedente que está en la carpeta investigativa, no ha sido empleado como verídico porque no hay elementos que permitan corroborarlo».


