Estudio de la UDD le saca una radiografía completa a estas profesionales
Informe de la Sub secretaría de Educación Parvularia indican que 67% de las educadoras ha considerado abandonar su carrera.
En Chile hay 23.817 educadores de párvulos -mejor dicho educadoras, ya que 99,8% de quienes ejercen esta profesión son mujeres- y su promedio de edad es 43,5 años. Este es el perfil que retrata el estudio «Radiografía de las educadoras de párvulos en Chile», realizado por la Facultad de Educación de la Universidad del Desarrollo (UDD).
Otro dato interesante es que 75% hace clases en educación parvularia, aunque otras trabajan en enseñanza básica o media (ver tabla); 36,8% trabaja con contrato indefinido, el promedio de las horas de contrato es 37,2 y a los cuatro años de egreso su sueldo oscila entre $800.000 y $1.000.000.
«Esta radiografía se realiza con todos los datos públicos que hay del Ministerio de Educación, Demre y Consejo Nacional de Educación. A partir de eso empezamos a realizar cruces», explica María Josefina Valdivia, directora de la carrera Pedagogía en Educación de Párvulos UDD.
Una de las principales conclusiones es que en los últimos cinco años 6.013 educadoras han dejado de trabajar en el área y desertaron del sistema educativo (ver tabla). La cifra toma en cuenta las profesionales que han abandonado las clases por lo menos durante tres años, lo que dificulta un posible reintegro.
«Esta deserción en los últimos años ha ido en aumento», reconoce la académica. «Las razones son varias: están entrando niños que necesitan ayuda de profesionales externos y de inclusión, y ellas dicen que no tienen el apoyo necesario. También, en algunos casos, sienten que falta seguridad, porque trabajan en sectores vulnerables».
Otra situación que lleva a replantearse el trabajo es el desarrollo profesional. «Una educadora de párvulos muchas veces tiene techo, lo más alto sería ser coordinadora de área o profesora jefe. Ellas hablan de una falta de oportunidades», señala la directora. Otro reclamo es la carga excesiva: «Sus horas lectivas, para planificar, preparar entrevistas o reuniones, son muy pocas a la semana».
«El problema es que la renovación de nuevas educadoras no permite el recambio completo; las tituladas son menos que las que están jubilando o están desertando», advierte la directora. En cuanto a la rotación laboral, el estudio señala que entre 2018 y 2023 se cambiaron, en promedio, 1.276 educadoras al año, 51% de ellas a un establecimiento en una comuna de menor vulnerabilidad social.
¿Cómo abordar esta falta de profesionales? «Desde el ministerio y las fundaciones que trabajan con el tema de educación es necesario hacer el cambio de imagen que tenemos los profesores, que se valore este trabajo, que los jóvenes quieran estudiar esta carrera», comenta María Josefina Valdivia.
«La educadora de párvulos tiene que ser más valorada aún; hace un trabajo profesional dedicado, pensando en los niveles de desarrollo que tienen los niños, tomando en cuenta las necesidades de ellos y sus familias. No puede ser reemplazada por cualquier persona», recalca.
Cifras del Mineduc
La situación también es abordada en el estudio «Atracción y retención de educadoras/es de párvulos en su entorno laboral», publicado este año por la Subsecretaría de Educación Parvularia (mineduc.cl, https://acortar.link/EPdyVe).
Para el análisis se encuestó a 1.282 educadoras/es de párvulos de todo el país y 67% respondió que alguna vez consideró dejar su trabajo. Los motivos que más mencionaron fueron salario bajo (451 respuestas), la alta intensidad emocional y física que implica trabajar con niños (339), tener que asumir roles complejos y con alta responsabilidad (250), percibir inequidad en las condiciones laborales (228) y querer pasar más tiempo con la familia (271).
Actualmente el Mineduc se encuentra impulsando el Plan Nacional Docente. «Su foco es potenciar el rol crucial de las educadoras/es de párvulos y docentes, en el proceso educativo de niños, niñas y jóvenes, contribuyendo a la mejora del desempeño profesional y promoviendo una mayor valoración social de su labor», sostienen desde la Subsecretaría de Educación Parvularia.
El plan se organiza en tres ámbitos principales: dotación, cobertura y atracción de las pedagogías, para aumentar la cantidad de profesores en todas las zonas geográficas y de todas las asignaturas; desarrollo profesional en la trayectoria formativa y laboral, que asegura el acompañamiento y apoyo en todos los niveles; por último, reconocimiento y bienestar docente, compuesto por acciones para mejorar las condiciones de los educadores.


