Abigail Fraeman integra el equipo que mueve el vehículo explorador a través del planeta
Investigadores pensaban que este accidente geográfico de diez metros de diámetro podía ayudarlos a desentrañar algún secreto, pero no era lo que esperaban.
«Fecha de planificación terrestre: viernes 10 de abril de 2026. Sols 4859-4866».
Como la bitácora del capitán Kirk en «Star Trek», también son complicadas las fechas del blog que relata las aventuras y los descubrimientos del Curiosity, el vehículo de exploración de la NASA que recorre Marte. La «fecha de planificación» es el día en que el equipo científico-técnico se reúne y decide los próximos pasos de esta maravilla de la tecnología. Los «sols» son los días solares marcianos, cada uno con una duración de 24 horas y 30 minutos, que han transcurrido desde que el aparato llegó a ese planeta, el 6 de agosto del 2012.
La publicación del blog que tiene esa fecha contiene un guiño a Chile.
«Curiosity pasó la semana pasada hacia un pequeño cráter, de unos 10 metros (32 pies) de diámetro. Hoy, el equipo nombró informalmente a este cráter Antofagasta, en honor a una región y a una ciudad importante de Chile junto al Desierto de Atacama», escribió Abigail Fraeman, investigadora del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA y científica adjunta del proyecto del Curiosity.
Los investigadores dividieron en cuadrantes la superficie de Marte que debe recorrer el rover. Algunos de ellos están bautizados con nombres de lugares de la Tierra llamativos. Por ejemplo, Roraima, por el monte de 2.810 metros de altura ubicado en el Parque Nacional Canaima, de Venezuela, en la frontera con Brasil y Guyana.
En estos días, el Curiosity anda en el cuadrante Uyuni, bautizado así por el salar más grande del mundo, que está en Bolivia. Entonces el equipo de investigadores quiso mantener cierta lógica para bautizar los accidentes geográficos que está captando el rover con su cámara estas semanas. «Hemos elegido muchos nombres informales de lugares en Chile y Bolivia, especialmente alrededor de Uyuni y del Desierto de Atacama. Varios miembros de nuestro equipo han hecho trabajo de campo en Atacama y ha sido divertido aprender sobre esta increíble área», cuenta Abigail Fraeman a «Las Últimas Noticias».
Descubridores
El nombre del cráter no es oficial. Sirve solamente para que el equipo de investigadores se ubique mejor en la superficie de Marte. Los nombres oficiales deben ser aprobados por el grupo de científicos que forman la Unión Astronómica Internacional.
Diego Mardones, astrónomo de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, dice que los nombres de los «detalles» del espacio generalmente están relacionados con la nacionalidad de quien los descubre, como también ocurre en la Tierra. «En el caso de Marte, quien ha dominado la exploración durante los últimos 30 o 50 años ha sido Estados Unidos. Los estadounidenses han estado poniendo nombres como les gusta, de lugares de ese país principalmente o de cosas que les resuenen a ellos. Entonces, que usen el nombre de algún lugar chileno es bienvenido. Que escojan un lugar en Marte para bautizarlo con este nombre es ciertamente sensato, desde el punto de vista de la comunidad científica, por el hecho de que hay varios lugares en la Tierra que son similares a Marte, pero de ellos el mejor es el Desierto de Atacama», cuenta.
Eduardo Unda-Sanzana, director del Centro de Astronomía CITEVA de la Universidad de Antofagasta, dice que el cráter Antofagasta es un buen recordatorio de que el Desierto de Atacama es un «laboratorio de cielo y suelo, interesante para todo lo que es astronomía y ciencia del espacio».
Explica que científicamente los nombres no tienen demasiada importancia. «Muchas veces en ciencia los nombres formales son simplemente códigos de letras y números, que es lo que técnicamente te identifica de manera inequívoca un lugar o un objeto. Pero cuando se aplican estos nombres más populares digamos, normalmente trata de ser un reconocimiento a algo. Lo que entiendo es que el equipo de la NASA quiso reconocer que hay un parentesco muy cercano entre el Desierto de Atacama y Marte», explica
¿Tesoro?
«Antofagasta parece ser un cráter relativamente joven (¡menos de 50 millones de años, lo cual es joven en una escala geológica marciana!)», dice el texto que publicó Abigail Fraeman en el blog. «¿Podría haber un tesoro aún mayor de química compleja en las profundidades de la superficie? Antofagasta podría ayudarnos a responder esta pregunta», agrega. Los cráteres son perforaciones naturales, lo que significa menos trabajo para desenterrar algo. El ideal era que en el cráter hubiera una roca de las profundidades relativamente a la vista o cerca de la superficie. Sólo así el rover podría usar su herramientas para tomar una muestra, analizarla y transmitir el resultado a la Tierra.
Abigail Fraeman cuenta que al final no hubo buenas noticias: «Lamentablemente terminamos pasando de largo de Antofagasta cuando lo vimos cubierto de arena».


