Rachell Kerr, 31 años, modelo, escritora de viajes, publicó crípticos mensajes en sus redes y se la tragó la tierra
La familia colocó carteles en tres idiomas en la ciudad de Agadir para dar con ella.
Llevaba semanas publicando fotos en Instagram en la playas de Agadir, ciudad costera a unos 280 kilómetros de Rabat, la capital de Marruecos. Fotos en mercados de telas, fotos de comida local, fotos con escolares marroquíes, fotos haciéndose la manicure, fotos con bikini y reels en los que aparecía bailando. Intercaladamente, Rachell Kerr, 31 años, modelo, escritora e influencer de viajes, originaria de Donblane, Escocia, publicaba frases y reflexiones crípticas: ‘Un día desearás volver a sentirte así. Así de perdida, así de viva, así, en proceso de convertirte en la que eres', decía una; otra era un pasaje de Isaías que habla de que hasta las más poderosas naciones deberán someterse a la soberanía de Dios; otra era la fórmula de la Teoría de la Relatividad, $E=mc^2$.El 13 de abril pasado, Kerr entró en un raro silencio en su perfil de Instagram -publicaba a diario para sus 9.000 seguidores- con un último mensaje al lado de una foto en bikini blanco: ‘La marinaaaa'.
A esa serie de hechos se sumó el juicio de su amiga Alexis Shaw, quien dijo que Rachel atravesaba ‘un mal momento mental'. En una de las últimas conversaciones entre ambas, Rachel le contó a Alexis que no le quedaba dinero y que había tenido que irse del hotel Caribbean Village Agadir, un resort de tres estrellas cerca de la playa donde se había alojado durante semanas.El 25 de abril Rachell dejó de contactarse con su familia, su teléfono estaba muerto y pareció que había desaparecido. Lo que vino después fue una búsqueda frenética, solicitada a la Policía por su familia, que estaba a miles de kilómetros de distancia.Rachel había llegado al país el 30 de marzo por razones de trabajo: promovía tours de diez días por Agadir a través de un grupo de WhatsApp y colaboraba con marcas en redes sociales. Tenía incluso una gira planificada para octubre. Sin embargo, según su amiga Alexis, Rachel había decidido extender su estadía, postergando el vuelo de regreso a Escocia que tenía previsto para mediados de mes.Según ‘The New York Post', sus compañeros de viaje la describieron como ‘vulnerable' antes de que desapareciera. Un hombre que afirmó ser parte de su grupo escribió en su Instagram: ‘Se quedó completamente sin dinero el viernes'. Esa misma noche, Rachel, relataron testigos, caminó menos de un kilómetro hasta el Smart Nightclub, donde estuvo hasta las 5 am, según publicó ‘The Mirror'.
Lo inquietante del hecho era la reputación del local. Un turista que lo había visitado recientemente advirtió en redes que el Smart Nightclub tiene ‘fama de drogar bebidas', mientras otro escribió que no era ‘un buen lugar para una persona joven'. Tras salir del club de madrugada, sin hotel, sin dinero y con el teléfono que pronto quedaría apagado, Rachel Kerr desapareció del radar de todos los que la conocían.Durante días, su familia en Escocia no supo nada. Su prima Claire Hill lanzó una desesperada llamada en redes sociales: ‘Apelamos a cualquier persona que haya tenido contacto con Rachel Kerr en los últimos días. La familia está extremadamente preocupada por su bienestar. Última ubicación conocida: hotel Caribbean Village Agadir, hizo el check-out el sábado y no hemos podido contactarla desde entonces'.La familia consiguió a la distancia que se colocaran carteles con tres fotos de la influencer, una de niña, con frenillos, y otra de adulta.
‘¿Me puedes ayudar?', decían inglés, con leyendas abajo donde narraban su desaparición en dicho idioma, en francés y árabe. La policía escocesa fue informada. Familiares tomaron vuelos a Marruecos para unirse a la búsqueda. El Foreign Office británico confirmó que prestaba asistencia consular.Entonces llegó el giro.Este miércoles 29 de abril, la prefectura policial de Agadir emitió un comunicado que cerró la historia: Rachel había sido localizada en un apartamento de la misma ciudad. Estaba bien. No había sido víctima de ningún tipo de violencia ni amenaza. Las autoridades marroquíes confirmaron, tras consultar las bases de datos de la Dirección General de Seguridad Nacional, que la joven había entrado al país el 30 de marzo de forma legal y que había abandonado su hotel voluntariamente. Además, precisaron un detalle que la familia desconocía: su hermano había entrado a Marruecos el 22 de abril y había logrado contactarla en Agadir. Lo que hasta la fecha no está claro es por qué Rachell apagó su celular y se desconectó del mundo por completo. Tampoco la razón de sus extrañas publicaciones en Instagram.


