Eduardo Cisternas disfruta la capital de Francia y los Juegos Olímpicos tras su récord
El joven nadador chileno quedó feliz con batir su propia marca en 400 metros libres, que lo dejó en tercer lugar a nivel panamericano.
Disfrutando sus últimos días en París está el nadador chileno Eduardo Cisternas, que batió el récord de 400 metros libres en la piscina de los Juegos Olímpicos y ahora se ha dedicado a disfrutar de la competencia y de la ciudad, antes de volver a Chile para tomar unos días de descanso. Después debe volver a la Universidad Estatal de Pennsylvania, donde estudia ciencia política y sicología, y a prepararse para el Sudamericano adulto y el Panamericano junior.
«Los Juegos son, por lejos, el evento más grande de la natación. Hay figuras grandes como Leon Marchant, de Francia, y Summer McIntoch, de Canadá, y la batalla entre Australia y Estados Unidos es fuerte y se siente la rivalidad. Ha estado muy bueno. Y por el lado nacional, este martes nada Kristel Köbrich y estoy muy emocionado por ir a verla», cuenta el deportista de 20 años, que fue segundo en su clasificación de 400 metros libres y batió el récord de Chile, con 3 minutos, 51 segundos y 29 centésimas, casi tres segundos menos que la anterior marca nacional, que era de él mismo.
«He batido varias veces el récord, pero esta vez lo bajé un montón. Cuando lo batí por primera vez, fue como un alivio personal, principalmente porque siempre se había especulado con quién lo iba a batir. Pero ahora estoy feliz por la marca, que me va a meter tercero o cuarto panamericano», revela. Con esta marca efectivamente habría sido tercero en Santiago 2023, donde quedó séptimo.
¿Cómo vio, en general, el nivel de la natación?
«Siento que hay mucho nivel. La natación, en general, ha tenido un boom, escaló de nivel, se fueron los tiempos muy rápido, pero en este instante ha habido complicaciones con la piscina. He escuchado varios comentarios de que la piscina no está cumpliendo normas que pide el World Aquatics, la federación de los deportes acuáticos, y que no es tan honda. Está en 2,10 metros y lo que requiere la World Aquatics son 2,50 o 3 metros. Entonces los tiempos no han sido increíbles».
¿En qué influye que sea más o menos honda?
«Cuando uno nada, genera vibraciones, la ola baja y sube. Cuando la piscina es más honda, esa ola se demora en subir. Como la piscina no es tan honda se supone que afecta más al nadador y las vibras lo hacen detenerse en su nado».
Usted estuvo en la ceremonia de inauguración y competía al día siguiente.
«Y mucha gente me preguntó si me podía afectar de alguna manera. Yo les dije: nme considero un deportista, una persona muy activa. Me gusta estar caminando, moverme. No soy de los que se quedan en la cama estirado por tanto tiempo, sino que me gustar estar siempre atento y como ready para la acción, por así decirlo».
¿Y qué le pareció la ceremonia?
«Personalmente, me pareció una de las inauguraciones más bonitas. He visto otras por video, en YouTube, también la de Tokio 2020, pero esta era totalmente distinta, con muchos detalles, muchos escenarios, incluyendo ópera, rock, cosas típicas de Francia, bailes, y me encantó. La encontré muy particular. Sé que se ha criticado un montón por los temas de género, pero soy súper inclusivo, eso no me afecta en nada y creo que la inauguración fue muy bonita».
Me imagino que ahora que ya no compite ha podido pasear por París.
«Antes de París, estuve al norte de Francia un poco más de una semana de concentración, para adaptarme al horario, al país, a las comidas y hace una semana llegué a París. Antes de la competencia no quise salir mucho, para andar relajado, con buena vibra y no desgastarme. Ahora que terminó la competencia salí a recorrer, fui al Arco del Triunfo, a la Torre Eiffel, a caminar por las calles. Me sorprendió la Torre Eiffel, que siempre se ve gris o negra, pero estando al lado se ve bonita, con un color bronce, un dorado apagado, y con los anillos olímpicos está súper preciosa. París es muy romantizado y quise ver si era real. Y tiene sus detalles, se puede apreciar de cierta forma y me ha gustado. La ciudad se siente muy romántica, hay hartas parejas, buenas vibras».


