La miniserie El Decamerón se basa libremente en la obra de Boccaccio
Se ambienta en Florencia en 1348, cuando la enfermedad contagiosa arrasó con hasta el 60% de las personas en Europa.
Cuando estábamos en pandemia, los medios recordaron el episodio sanitario más aterrador del último milenio: la temida peste negra que en su desembarco en Europa causó la muerte de entre el 30 al 60% de la población de ese continente entre los años 1347 y 1351. Uno de los registros más vívidos fue escrito por el italiano Giovanni Boccaccio, autor de «El Decamerón», clásico de la literatura mundial en que se menciona el retiro campestre de un grupo de jóvenes para escapar de la pestilencia de Florencia. Con el fin de distraerse, comparten historias de toda clase, incluidas unas bien pícaras.
Netflix ha estrenado una reinterpretación bajo el nombre de «El Decamerón», una miniserie de humor tan negro como el luto más severo. En ocho capítulos presenta a un lote de jóvenes que se escapa de Florencia en medio de la mortandad. Con un tonito ácido retrata las costumbres que aún nos parecen reconocibles sobre la vida, la muerte y el breve tiempo que media entre una y otra.
¿Qué fue la peste? «Llegada desde el oriente, cambió radicalmente la demografía de Europa. Se estima que en sus años de mayor virulencia, la peste bubónica mató entre 75 y 200 millones de personas. Regiones enteras fueron diezmadas y, en particular, zonas densamente pobladas, como ciudades y grandes centros comerciales. A corto plazo la mortalidad rápida y masiva provocó una grave escasez de mano de obra en todos los sectores. La agricultura, columna vertebral de la economía europea en aquel momento, se vio muy afectada pues los campos quedaron abandonados causando hambrunas locales y una drástica inflación». Ughette De Girolamo-Del Mauro, doctora en historia del arte, Università degli Studi di Firenze, Italia.
¿Por qué es importante «El Decamerón»? «La obra comienza relatando el horror que fue para los florentinos la peste negra en 1348. Boccaccio lo publicó sólo unos años después, lo que la convierte en un testimonio literario de lo que vivió. El autor tomó una postura frente a un momento adverso: huyamos, evitemos el contagio. Pero mientras la religión sostenía que la peste era un castigo por los pecados, los personajes de Boccaccio promueven disfrutar el momento mientras estén vivos y sanos. En su momento generó escándalo y mucho interés porque es divertida. Se enmarca dentro del movimiento literario de los precursores del Renacimiento, con Dante y Petrarca». Ana Luisa Haindl, historiadora especialista en la Edad Media.
Otra mirada. «En 1971 fue estrenada la película El Decamerón, del gran director Pier Paolo Pasolini, quien tomó material de algunos de los relatos. Siguió la misma línea del texto que va desde la degradación humana a la purificación. A propósito de uno de los cuentos en que Boccaccio tomaba como modelo del artista perfecto al famoso pintor llamado el Giotto, Pasolini toma su estética de colores dorado y azul. Da a entender que el arte del siglo XX es el cine, así como en el siglo XIV lo fue la pintura de Giotto o la escritura de Boccaccio. La película es una poética al proceso de regeneración humana mediante el arte». Ana María Maza, profesora de literatura medieval de la U. Finis Terrae, escritora del libro «El jardín de las delicias» y admiradora sin límites de Pasolini.
¿La serie se parece al libro? «Esta adaptación toma grandes libertades con respecto a la obra de Boccaccio. Se basa vagamente en estos cuentos y los presenta de una forma más cómica. Trata de usar el relato para poner temas como la sociedad pandémica o una dura crítica a las clases privilegiadas». Patricio Zamora, historiador, académico de las universidades de Valparaíso y Alberto Hurtado.


