Daniel Cárcamo, magíster en finanzas, explica la trama que tiene a Michael Clark bajo investigación
La solicitud de quiebra presentada por BCI contra Sartor volvió a tensionar el caso. La U está en el centro del problema.
Un nuevo golpe al caso Sartor llegó este jueves, cuando se conoció el avance de la solicitud de liquidación forzosa presentada por BCI contra Sartor AGF por el entramado financiero que desde fines de 2024 mantiene bajo presión a Michael Clark y Azul Azul.
Según explica el magíster en finanzas Daniel Cárcamo, el conflicto entre BCI y el grupo ligado a Clark fue uno de los grandes protagonistas desde el inicio: ‘Esto parte porque Tactical Sport, representada por Michael Clark, tenía una deuda con el banco por la compra de acciones de Azul Azul. El problema es que esa deuda no se pagó y ahí comenzaron las presiones'.
Esas mismas acciones de Azul Azul aparecían como garantía de la deuda. Por eso BCI pidió que quedaran retenidas. ‘El banco probablemente evaluó que las acciones judiciales que venían desde diciembre de 2024 estaban entrando en un loop y que así no iban a recuperar toda la plata. Entonces ahora buscan acelerar todo mediante la quiebra de Sartor', señala.
El escenario se volvió más complejo porque Sartor ya estaba intervenida por la CMF. Y ahí apareció una disputa por los activos. ‘BCI quiere recuperar sus 5.700 millones, pero Sartor también necesita recuperar activos para responderles a los inversionistas. Entonces se produce una disputa por esas acciones', resume Cárcamo.
Pero el caso no se limita solo a la deuda con el banco. La gran sospecha que rodea toda la investigación apunta a otra pregunta clave: si los dineros de inversionistas de Sartor fueron usados para financiar operaciones relacionadas con la U. ‘El gran elefante en la habitación es comprobar si Clark compró Azul Azul con plata de Sartor y también los bonos Bulla', agrega.
Los bonos Bulla fueron emitidos para pagar la histórica deuda tributaria de la U con la Tesorería General de la República, lo que permitió extender la concesión del club hasta el año 2052. El problema es que hoy existe la sospecha de que parte de esos recursos podrían venir indirectamente de dinero manejado por Sartor. ‘Eso es lo que se presume desde diciembre de 2024. Que los recursos de inversionistas terminaron siendo usados tanto para comprar acciones de Azul Azul como para financiar los bonos Bulla', explica Cárcamo.
El experto recalca que hasta ahora eso sigue siendo una presunción y que probarlo judicialmente será muy difícil. ‘Una cosa es que tenga cara de león, cuerpo de león y cola de león. Otra cosa es probarlo. Y ahí está el gran desafío de la fiscalía', sostiene. ¿Por qué es tan complejo? Porque el dinero no circuló de forma directa entre Sartor y Azul Azul. ‘En el medio aparecen empresas como El Plomo, Antumalal y otras sociedades relacionadas. Es un organigrama muy sofisticado', añade.
La sospecha principal contra Sartor apunta a que la administradora habría utilizado recursos de inversionistas para financiar negocios relacionados con sus propios dueños y directores. ‘Ese es el corazón del problema. Sartor no necesariamente invertía en el mercado regulado, sino muchas veces en empresas ligadas a los mismos controladores', explica. En ese esquema, Michael Clark aparece en distintos niveles: como representante de Tactical Sport y por su rol en el directorio de Sartor y en empresas relacionadas.
¿Eso es lo que muchos han llamado ‘bicicleta financiera'?
‘En términos coloquiales sí se parece a eso, o también a un esquema piramidal. Tú usas plata de nuevos inversionistas para pagarles a inversionistas anteriores y mantienes una rentabilidad ficticia. El problema es que eso se vuelve insostenible'.
Cárcamo cree que el proceso recién comienza y que las consecuencias judiciales podrían durar años. ‘Yo sinceramente no creo que esto termine en 2027. Son investigaciones muy sofisticadas, con estructuras financieras complejas y abogados muy potentes detrás. De hecho, muchas veces la fiscalía termina enfocándose en los delitos más fáciles de probar. Porque probar cada movimiento de dinero puede tomar años', plantea.


