Jeremy Maturana (19) se encontró con un auto en una esquina
Yo creo que sin casco no estaría vivo, confesó.
Hace tres meses, Jeremy Maturana (19) trabajaba limpiando una bodega en Concón, pero una reestructuración lo dejó cesante. Tras eso, decidió perseguir su sueño: vivir gracias al contenido que generaba como ciclista aficionado y le resultó, más o menos.
Armó una campaña y sumó muchos seguidores en su cuenta de Instagram (@jere_maturana) y también en su canal de YouTube (Jeremy Maturana). ‘Me alcanza para lo que llamo sobrevivir de la bici', reconoce, aunque esta semana zafó ileso de un fuerte accidente que podría llevar a pensar que, en realidad, sobrevive pese a la bici.
Desde los 10 años, Jeremy se deslumbró por el ciclismo de descenso, como el que se ve en la competencia Valparaíso Cerro Abajo, y viviendo en el cerro San Juan de Dios del puerto, se podría decir que tiene el escenario perfecto para perfeccionarse. Eso intentó hacer el miércoles pasado, pero no salió como él pretendía.
‘Como había lluvia pensé: Es tremendamente buena idea salir a grabar, no todos los días se puede hacer un video así. Y como estaba practicando la habilidad de hablar mientras ando, dije: Voy a ponerme a prueba a ver si puedo mejorar en algo', relata.
¿Y qué pasó?
‘Bueno, cuando bajaba por una escalera, apareció de imprevisto un auto y yo en ese momento quise frenar. No sé qué me pasó, pero pensé que era una muy buena idea frenar en seco, con lluvia, y me caí. Afortunadamente, no choqué el auto. Igual tengo un par de golpes que todavía me duelen. De hecho, para respirar profundo todavía me duele un poco (https://acortar.link/DgweEV)'.
¿Se pegó en las costillas?
‘Sí, quedé respirando con dificultad unos buenos minutos. Por lo menos no estoy quebrado, estoy intacto, pero con un poco de dolor nada más. Me he caído fuerte como 10 veces y nunca me he quebrado nada. Esta semana voy al doctor para ver cómo están las costillas'.
¿Dónde fue la caída?
‘En el cerro San Juan de Dios, a 400 metros de mi casa. Hice pedazos mi cámara, las antiparras también se quebraron y el soporte de la cámara, pero por lo menos rescaté el archivo. A la bici no le pasó nada. Mi casco, que era duro, quedó hecho añicos. Yo creo que sin casco no estaría vivo, porque azoté muy fuerte la cabeza'.
El video de esa aparatosa caída ya tiene 10,5 millones de visualizaciones.
‘Sí, Instagram no paga por las visualizaciones, pero puedo venderlo, ya lo he hecho con otros videos. Se otorga la licencia del uso de ese contenido. Hace un año, una agencia de Abu Dhabi preguntó si estaba dispuesto a hacerlo por 300 dólares, así que accedí. Yo pensé que este video iba a sumar unos dos millones, no más de diez'.
Todo suma para seguir viviendo del sueño.
‘Bueno, si bien no me hago el sueldo que me hacía en mi antiguo trabajo, como estoy recién partiendo, no está nada mal y supongo que con el tiempo ya ganaré más exposición y podré ofrecerles más a las marcas. No estoy viviendo de YouTube, porque YouTube me paga poco. La mayoría de mis ingresos son por mi visualización y la exposición que tengo en Instagram'.


