Para sus trabajos como modelo me los tapaban y siempre me llegaban comentarios
El proceso para despejar sus brazos fue de casi dos años. Sí mantiene sus diseños de estrellas porque son mi sello.
Durante más de diez años, Renata Ruiz aguantó estoica los tatuajes que tenía en sus brazos cuando, francamente, ya no le gustaban. La comunicadora rememora que estos diseños, de una cruz y una calavera, llegaron en un momento de su vida allá por el año 2013 en que ‘empecé a alejarme de las pasarelas. En primera instancia, me sirvió para rebelarme un poco y ganar cancha en otros espacios como la radio y televisión. No te niego que puede que me hayan ayudado en ese sentido, en mostrar una imagen un poco más rebelde y mediática. Un perfil mucho más interesante que la modelo inalcanzable', dice.
Pero la verdad es que ya no le gustaba llevar esos diseños en sus brazos y hace casi dos años decidió borrarlos de su cuerpo. Ese proceso, que realizó en Central Klinic, finalizó este mes tras unas siete sesiones con tres meses de separación entre ellas. Ahora la animadora de Banco de Chile Stage luce con otra energía esa zona de su figura.
‘Yo tenía un plan con mis tatuajes. No quería parecer mapa y terminé tal como dije que no iba a terminar nunca. Pero ahora es como borrar una historia, una marca en mi vida. Borré un condoro. Mi mamá (que falleció en 2025) alcanzó a enterarse que estaba haciéndolo y eso también me dejó feliz. A ella le cargaban los tatuajes', afirma la modelo.
‘En cuanto a mi labor de modelo, de todas maneras me perjudicaron esos tatuajes (de cruz y calavera). Literalmente, me los tapaban con lo que fuera y siempre me llegaron comentarios. Imagínate cuántos trabajos habrán sido los que no me salieron por estos tatuajes', agrega.
En su cuerpo sí permanecen intactos todos los tatuajes de estrellas que se realizó a lo largo de varios años. De hecho, considera que las pequeñas estrellas que tiene en sus clavículas ‘son mi sello. Estoy casi casi segura de que fui la primera en el mundo en tener ese tatuaje. Creo que son lejos la mejor estrategia de marketing que he hecho por mí misma en la vida'.
¿Cuál es la historia de la cruz y la calavera?
‘Me recuerdan un tiempo bien corto de mi vida en donde di jugo. Entonces, aparte del trago amargo que me traían a la memoria, me daban vergüenza. No los llevé nunca con orgullo. Y la verdad, también los encontré un tanto antiestéticos. Todo mal con mis tatuajes. Decidí aperrar con ellos por más de 10 años'.
¿En qué momento decidió que los quería borrar?
‘Cuando mi hija más grande entró al colegio. Me da mucha ansiedad social conocer gente nueva y me afecta hasta el día de hoy el qué dirán. No quería que ningún tipo de prejuicio pudiera afectar mi imagen como mamá de mis princesas. Sé que no tiene nada que ver, pero también escucho a diario comentarios sobre los tatuajes'.
¿Fueron dolorosas las sesiones?
‘Sí, pero son de esos dolores de piel que en verdad los sientes en el segundo y después sales a la calle y ya no sientes nada más. No es como una lesión. Esto es 15 min de dolor y listo. Para mí, vale la pena todo el rato (borrar un tatuaje que ya no te gusta)'.
Nicole Mansuy, kinesióloga de Central Klinic que desde hace 16 años realiza el procedimiento de borrar tatuajes con láser, explica el funcionamiento. ‘Utilizamos el láser Spectra Nd-Yag Q-Switched, proceso que se basa en fototermólisis selectiva, en donde se destruye el pigmento sin dañar el tejido circundante. El láser fragmenta las partículas de tinta, pulverizándolas. Luego las células del cuerpo fagocitan estos fragmentos y son transportados al sistema linfático, para su absorción y eliminación. Así va ocurriendo el proceso de eliminación del pigmento de los tatuajes', explica la profesional. Además, a los pacientes se les coloca anestesia tópica ‘y utilizamos una máquina de frío durante el procedimiento láser para que sea mucho más tolerable'.


