Documental de Netflix repasa la vida y carrera del luchador, mencionando los dolores físicos que padeció en sus últimos años
En cuatro dinámicos capítulos, la serie documental ‘Hulk Hogan: real american' repasa la vida del ídolo de la lucha libre mundial, fallecido en julio de 2025, a los 71 años de edad. Disponible en Netflix, propone un recorrido desde que era el joven y tímido Terry Bollea, hijo de un modesto constructor de origen italiano en Florida, hasta que se convirtió en una figura de la cultura popular de Estados Unidos.
Uno de los puntos más amargos del documental ocurre cuando se repasa la gran crisis personal que el luchador enfrentó desde los años 90. Ya como atleta veterano, el trabajo y el carrete noquearon su matrimonio. De pronto se vio quebrado, así que debió seguir luchando pese a la edad.
En el documental se detalla que Hogan se sometió a 25 operaciones, entre ellas de rodilla y cadera. Varias de ellas se centraron en su aporreada espalda, debido a una dolorosa desviación de la columna.
Ya en otras entrevistas, previas al documental, había explicado que el daño provenía de una de sus famosas maniobras: leg drop, una acrobacia en la que saltaba para caer sentado con una pierna sobre su rival. ‘Mi único arrepentimiento es ese leg drop. Cuando tienes los brazos más grandes del mundo, ¿por qué dejarías caer tu pierna cada noche durante años y destruirías tu espalda?', se cuestionó en varias entrevistas.
‘Era su movida final, pero el rebote que le provocaba ese movimiento le causó un daño tremendo. Piensa que es un sentón a media altura', recuerda Jorge Aranda, geólogo y mega fanático de la lucha libre.
Felipe Monarch, comentarista de Xtreme Club Lucha Libre, advierte que hay que tomar con cuidado las palabras del luchador. ‘El desgaste que vivió tiene más que ver con el uso de anabólicos y painkillers (pastillas para el dolor) que aceleraron ciertas lesiones. Su cuerpo se desgastó a punta de lesiones', sostiene.
El suplicio físico llevó a Hogan a consumir cantidades demenciales de fentanilo para no colapsar. ‘Fui a la farmacia y me dijeron usted debería estar muerto, nunca vimos a un ser humano tomar tanto fentanilo', dijo a la cámara en una de sus últimas entrevistas, registrada por el documental.


