Profesor relató su expedición a los misteriosos túneles bajo un edificio de la Universidad de Chile

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Aún no hay un indicio confiable que diga para qué servían

«Las catacumbas de Beaucheff» no es un título normal para un posteo en U-Cursos, un foro de internet en el que alumnos y académicos de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (FCFM) de la Universidad de Chile refuerzan materias. El profesor Patricio Aceituno, ex decano de la FCFM y actual profesor emérito, lo publicó la semana pasada y no tiene nada que ver con las notas de una prueba o los apuntes de un ramo:

«En 2008, mientras un grupo de albañiles realizaba un trabajo de cambio de baldosas en el sector suroriente del zócalo del edificio de Física, uno de ellos ve con asombro que de pronto el chuzo con que golpeaba el suelo se sumerge en el vacío hasta casi perderlo. Luego de abrir un agujero de mayor tamaño descubren que el espacio debajo del piso estaba lleno de agua. Se dispuso entonces bombear el agua y una vez que el nivel estuvo suficientemente bajo, se organizó una inspección del lugar».

Vestidos con cascos, botas y trajes de hule, Aceituno, que en ese tiempo era vicedecano, y los profesores Yarko Niño y Aldo Tamburrino, del Departamento de Ingeniería Civil, bajaron por una estrecha escotilla y se enfrentaron a lo desconocido. «Este es el registro fotográfico de esa expedición», continúa Aceituno en el posteo.

Las imágenes muestran un sistema de túneles, bóvedas y ductos. «Hay varias ideas que circulan, pero nunca hemos llegado a un documento que diga cuál era el propósito de esos túneles. Creemos que están vinculados con una turbina que había en el zócalo, que probablemente era parte de máquinas que se usaban para hacer docencia, para enseñar. Había ahí un laboratorio de hidráulica. Pero nunca lo hemos podido comprobar», cuenta ahora Aceituno.

Recuerda que en abril del año pasado el campus Beaucheff cumplió 100 años y que antes en esos terrenos hubo una cárcel. «Como esto era una prisión, uno dice que a lo mejor eran túneles de esa época, pero no son artesanales. Están muy bien hechos», explica. Para escapar, ningún preso construye túneles de concreto en los que pueda estar de pie.

Hubo algo que sorprendió a los exploradores en el recorrido. «La raíz de un árbol se metió para abajo y, cuando llegó al agua, se transformó en raicillas que forman como un velo. Es un árbol hidropónico», explica. Al menos dos liquidámbares del patio de Física, en la superficie, metieron a través del cemento sus raíces y, cuando encontraron agua, se expandieron. «La naturaleza también es innovadora», asegura.

Nueva expedición

Aceituno quiere conseguir los planos originales, que deben estar en el Ministerio de Obras Públicas, que fue el que ordenó la construcción. También está preparando otra expedición. «Ahora que lo abrimos nuevamente, miramos hacia abajo y está con agua de nuevo. Vamos a bajar otra vez, porque queremos medir los túneles y hacer un mapa más preciso. Queremos caracterizarlos mejor y determinar de dónde viene el agua», afirma.

En un túnel hay un montón de piedras y de pedazos de cemento. «Alguna obra de remodelación se hizo en estos edificios y los maestros deben haber descubierto que, en lugar de llevarse los escombros, era más fácil tirarlos para abajo», conjetura. Los escombros forman un cerro, lo que indica que fueron arrojados desde un espacio arriba de lo que hoy es su parte más alta. Los profesores no pudieron pasar esos escombros, así que no saben si el túnel continúa.

El 2008, los tres exploradores llegaron y bajaron por la escotilla, no más, algo que, según él, ya no se puede hacer. «Ahora hay que cumplir normas muy estrictas. Uno no se puede meter a un túnel así como así. Hay que pasar un curso, primero. Hay que ventilarlo, hay que asegurarse de que no hay gases tóxicos. Esa vez no medimos si había gases o no», recuerda.

Ese año, Aceituno publicó algunas fotos en un foro y un alumno las puso en un blog que desapareció al poco tiempo. La historia se perdió. Por eso el posteo de ahora es una sorpresa para muchos. «Esto me tiene muy sorprendido. Los estudiantes hablan de esto en el foro interno. Hacen relatos con su lenguaje especial y se ofrecen para bajar: yo puedo bajar como su escudero «, le dicen.

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