La cantante, que lanzó su disco Autopoiética, se refiere a cómo cambió su vida con Joel, su hijo mexicano
La conversación transhemisférica con la viñamarina Monserrat Bustamante (40) vía Zoom desde Ciudad de México, tiene como contexto la reciente publicación de su octavo disco de estudio, que asegura ser autobiográfico. Lo bautizó como «Autopoiética», en referencia al término acuñado por los científicos chilenos Humberto Maturana y Francisco Varela, quienes reseñaron el concepto «autopoiesis» como la cualidad de las células para reproducirse y mantenerse por sí mismas. Para la cantante, compositora y pintora, la palabra resumía su momento.
«Quedaba perfecto el título, considerando metafóricamente el hecho de que soy una persona autopoiética, pues tengo la capacidad de crearme a mí misma todo el tiempo», explica ella, conocida internacionalmente como Mon Laferte y declarada admiradora de la obra de los investigadores nacionales. De hecho, le hace tanto sentido, que la voz de «Tu falta de querer» establece que la idea científica no sólo hila los contenidos de su nuevo álbum, sino también refleja en parte su inédito momento personal.
El 10 de febrero de 2022, la multiganadora de premios Grammy se transformó en madre de Joel, su primer y hasta ahora único hijo con quien es su manager, el mexicano Joel Orta. Meses después de la llegada de su heredero, los padres decidieron formalizar legalmente su unión: se casaron en Tepoztlán, un pueblo al sur de la Ciudad de México el 25 de octubre de ese año. Aquel panorama llegó a modificar toda la dinámica íntima de la artista.
«Bueno, en realidad yo hice las cosas al revés, primero tuve a la guagua y después me casé, jajajá», enuncia ella entre risas. «Todo este proceso ha sido bello, yo quería ser madre hace muchos años», reconoce.
¿Por qué antes no?
«Porque no fue tan fácil. Hice mis tratamientos hormonales y todo para poder ser mamá. Antes no quería ser mamá y de repente un día me empezó ahí el bichito de la maternidad. Y bueno, encontré un gran compañero, que es mi mejor amigo. Ha sido lindo».
Cambia todo con un hijo. ¿Cómo lo ha enfrentado?
«Ha sido todo un viaje la maternidad. No te enseñan a ser mamá, entonces al principio me estaba volviendo un poco loca, jajajá. De hecho, hay muchas canciones del álbum que hice donde está presente ahí el tema».
Una de ellas es «Mew shiny», tema que en español e inglés ofrece frases como «you haven't noticed I'm here» («no te has dado cuenta que estoy aquí») o «mira, yo sé que lo estamos intentando, pero este silencio nos está matando». «Esta canción habla un poco, por ejemplo, sobre que me alejé mucho de mi compañero (esposo) al principio, porque empezamos a ser solo papás y dejamos de ser pareja. Entonces, hay temáticas así en el álbum. Es que no es fácil ser mamá, pero me encanta igual, lo he disfrutado».
¿Qué le ha gustado?
«Que conocí a una nueva versión de mí. Siempre dentro de nosotros existen muchos yo. Muchas mujeres conviven aquí y esta era una que no conocía. La mamá. Y me cae bien esta versión».
¿Y cómo es esa versión suya?
«A ver, es muy loco, como que me doy cuenta que ya nunca más voy a poder descansar. Más que descansar, es paz la palabra. Por más que mi hijo sea cuidado por el papá y esté bien, todo el tiempo mi cabeza esta pendiente de algo en relación a él. En que le falta esto, que esto otro, que el pañal, que la comida. Y es así todo el tiempo».
Es así para siempre.
«Claro, por ahí algunas mujeres mayores me han dicho que eso no se termina. Porque tu hijo va a tener 20, 30 años, y tú vas a seguir pensando si está bien, si no le falta esto o lo otro. Entonces, ya nunca más habrá completa paz. Bueno, pues será así nomás».
Los 40 y las críticas
El pasado 2 de mayo, Monserrat celebró su cumpleaños número 40, cifra que además de servirle como inspiración para uno de sus nuevos temas («40 y MM»), la anduvo remeciendo. «Los hombres maduran y se ven interesantes con las canas. Y nosotras, es como no, ya, la vieja, le cayó el viejazo, que tiene arrugas, que ya no se ve igual . Es todo un tema con nosotras las mujeres. Yo veo artistas que amo y admiro que de repente como que se aferran a tener una imagen de veinteañera, que es lo que la sociedad dicta», aborda ella, conflictuada.
¿Qué hay de usted con eso?
«Yo quisiera que a mí eso no me pasara. Quisiera avanzar, crecer y evolucionar, y que ojalá mi música evolucione de la manera más digna posible y hablar de las temáticas que me interesan a mi edad. En esa canción ( 40 y MM ) me pasan muchas cosas. Me tiro flores, pero también hay mucho de fragilidad, por tirarme flores a mí misma».
En códigos parecidos al amor propio y la fortaleza interna, la artista hace uso de frases autovalentes en «No+sad», donde aborda en parte las destempladas críticas que ha recibido ya sea por su trabajo como por sus posturas más personales. «Han habido momentos en que sí me ha afectado mucho lo que me dicen, me ha dolido. O sea, han deseado la muerte de mi familia, de mi hijo, me han puesto en tuits así, y sí, me ha afectado, me duele», testimonia.
¿Qué reflexiones saca de eso?
«A veces me pregunto ¿quiero seguir siendo una persona pública para que alguien me diga gratis esto? Pero también hay otros días en que realmente no me afecta. Hay días que me digo bueno, no es tan importante, hay alguien ahí detrás de su teléfono que no tiene nada más que hacer, no pasa nada . Entiendo que los seres humanos deshumanizamos a las personas públicas. Le quitan el peso, no es un ser humano, es alguien ahí que existe, es un ser, un personaje, entonces entiendo que también me ven de esa manera. Entonces, le quito también un poco el peso, y deja de importarme».


