José Ramón Correa habría actuado como testaferro de otras personas, dice Roberto Rabi
Para el abogado, delitos como la multipropiedad de los clubes oferta pública de acciones (OPA). Esto son difíciles de probar en un caso como este.
En enero de este año, el abogado José Ramón Correa, director de Azul Azul cercano a Michael Clark, compró las acciones correspondientes al 21,44% de la propiedad de la U, que puso en venta la familia Schapira. Con eso, se convirtió en el segundo mayor accionista de la concesionaria, sólo por detrás de Clark, consolidando un bloque que ahora gobierna sin contrapeso en el directorio de Azul Azul.
Sin embargo, una investigación del medio Ciper Chile reveló un documento del fiscal Juan Pablo Araya, quien le informó a la Corte de Santiago que dicha compra fue financiada por un crédito millonario (de US$ 7.500.000) otorgado por Sportscap Credit Fund LLC, un fondo de inversión privado constituido en Delaware, Estados Unidos. Este fondo es administrado por Patricio Kiblisky, antiguo dueño de Ñublense; y Jacques Gliksberg, socio del ex dueño de Huachipato, Victoriano Cerda.
‘En este caso, lo que se investiga tiene varias aristas, y son varios los posibles delitos que cometen estas personas. Sin duda, el nudo de la investigación está puesto en la actuación de José Ramón Correa, quien habría actuado eventualmente como testaferro de las otras personas', explica el abogado Roberto Rabí, profesor de Derecho Penal y ex fiscal del Ministerio Público.
Todo esto, ‘para efecto de las compras de una cantidad significativa de acciones y con ello tomar el control de Azul Azul, infringiendo la norma sobre regulación del mercado de valores, que supone para casos como este una oferta pública de acciones (OPA). Esto es que, cuando se quiere hacer una transformación que suponga una venta de cantidades significativas de acciones, esto debe ofrecerse al público para evitar que las transacciones sean directas', dice Rabí.


