En la etiqueta debe registrar su presión hidrostática o capacidad de agua, sugiere especialista
Especialistas aclaran las diferencias entre las prendas diseñadas para resistir frío y lluvia.
El médico Yuseff El Nagar explica que la temperatura corporal puede variar a lo largo del día. Generalmente, es más alta en las tardes que en las mañanas: el rango normal se encuentra entre 36,1 y 37,2 °C. «Este margen varía según la actividad física y el metabolismo de cada persona», afirma.
«Más ropa no es igual a menor pérdida de temperatura. La clave está en saber qué zonas proteger primero», detalla.
La prioridad, agrega, la tienen el abdomen y el tórax. «Son el centro del cuerpo y mantenerlos protegidos es de vital importancia. Son el punto de partida al momento de abrigarse», define.
En pleno CyberDay, el retail luce atractivos descuentos en ropa de abrigo y outdoor. A días de comenzar el invierno, parece de toda lógica invertir en una buena parka. ¿Cómo elegir bien?
Lorena Ramírez, jefa del Laboratorio de Investigación y Control de Calidad en Cueros y Textiles (Lictex), de la Universidad de Santiago, aclara que el material abrigador por excelencia es la lana.
«La lana es por naturaleza un material aislante. Tiene escamas que concentran espacios de aire y eso hace que sea mucho más aislante. En cambio, un abrigo de poliéster es muy difícil que logre mantener la capacidad corporal, salvo que esté forrado», aclara la ingeniera en ejecución textil.
La lana incluso tiene la propiedad de aislar al cuerpo de la humedad, pero para eso debe ser un tejido grueso y pesado, como los ponchos que usaba antiguamente la gente de montaña.
La gracia de la parka es que puede cumplir ese mismo propósito aún cuando esté lloviznando o con neblina, sin necesidad de ser pesada y grande. «Son telas delgadas y livianas. La mayoría tienen membranas y eso hace que no pase el agua», agrega la especialista.
¿Qué deben decir las etiquetas?
«En el caso de las prendas de lana, idealmente tiene que ser del 51% hacia arriba. Generalmente tienen precios elevados, pero hay que pensar que son muy durables. Un chaquetón de lana va a ser eterno. En cuanto a las parkas, lo aconsejable es que el relleno sea de una napa Thinsulate, que es una mezcla de dos fibras: poliéster con olefina. Y también depende de la estructura».
¿A qué se refiere con la estructura?
«Las parkas lisas cubren una necesidad que es la lluvia. Generalmente, tienen muy pocas costuras. En cambio, las que son acolchadas cubren la necesidad del frío. La gente cree que una buena parka siempre tiene que ser acolchada, pero de ese material no son impermeables, sino sólo repelentes. Es decir, pueden escurrir una pequeña cantidad de agua».
¿Es aconsejable invertir en un impermeable?
«Es bueno tener un impermeable para los días de lluvia. Es mucho más cómodo, liviano y las telas son tan plásticas que no penetra nada de agua. Si no te gustan, entonces hay que invertir en una parka impermeable. En el comercio hay de medianas calidades a precios asequibles. En la etiqueta debe mencionar su presión hidrostática o capacidad de agua. Es decir, hasta qué presión de agua es capaz de resistir antes que penetre. Una buenísima parka para Santiago viene rotulada con 10.000 milímetros (10K) de agua. Soporta lluvias moderadas, pero no sirve para ir a la montaña o a Punta Arenas», indica.
La presión hidrostática apta para climas muy húmedos y parajes cordilleranos va desde 15.000 (15K) hasta 20.000 (20K) de agua. Sobre esta medida la parka resiste, incluso si la persona está con una mochila pesada en los hombros mientras llueve intensamente. A la inversa, una de 5.000 (5K) aguanta lloviznas ligeras.
En la cordillera
El guía e instructor de montaña Marcelo Noria, director técnico del Cuerpo de Socorro Andino Magallanes, enfatiza que las parkas que para la ciudad son diferentes a las que se utilizan en la cordillera.
«Todo el vestuario de montaña debe ser capaz de protegernos de los agentes externos meteorológicos -frío, humedad, viento, sol y lluvia- y de los accidentes del terreno: abrasión, polvo y piedras. También tienen que ser de colores fuertes que contrasten con el terreno, para permitir nuestra visualización y ubicación ante un accidente o rescate», indica.
Además, recalca, el diseño debe ser funcional: «Una parka que no permite subir los brazos con comodidad puede afectar el desempeño en una escalada».
Sobre la materialidad, señala que las plumas de ganso y pato son súper abrigadoras. «La pluma tiene un fuste o aguja desde donde se abren pequeñas fibras o microplumas. El espacio que queda atrapado entre una y otra es el que genera una aislación que no permite que salga tu calor. Entonces, mientras mayor cantidad de plumas tiene una parka mayor posibilidad de conservar tu calor», detalla.
Sin embargo, advierte problema: «La desventaja es que, si llueve, la pluma se moja y los pelos quedan todos juntos, apelmazados, y deja de cumplir la función de aislante y cuesta mucho secarla. O sea, una parka de pluma no sirve para la lluvia».
¿Entonces?
«Por eso existen las parkas sintéticas. Los materiales más conocidos para mantenerte impermeabilizado en caso de lluvia son las membranas, como el gore-tex. También existe el eVent, que es utilizado en trajes de kayak, y el highvent, que es usado por una marca muy conocida».
Sobre precios, Noria dice que una buena parka no es barata. «Las urbanas cuestan alrededor de $100.000, las outdoor $200.000 y las de alta montaña puede salir $500.000. El error más común es comprar un equipo que no aplica».
Lorena Ramírez entrega una recomendación final: «El poliéster es un material plástico y súper resistente, pero ojo con meter las parkas a la lavadora, especialmente si la carga es muy completa, porque el movimiento se torna un poco brusco y eso hace que las membranas de la parka se suelten y después no sean impermeables. Las parkas se deberían limpiar con un paño húmedo en las partes más expuestas, como las mangas y la parte delantera».
«Las parkas lisas cubren una necesidad que es la lluvia. Las acolchadas cubren la necesidad del frío» Lorena Ramírez, ingeniera en ejecución textil.


