Familias buscan estas propiedades porque suplen los espacios públicos
Los montos varían ampliamente entre comunas. Mientras en Maipú el pie bordea los $30.500.000, en Lo Barnechea se acerca a los $150.000.000.
La tabla de esta página muestra cuánto ahorro inicial se necesita para comprar una casa nueva de tres dormitorios con patio. La información fue elaborada por NielsenIQ, consultora que tomó como referencia el valor promedio de las propiedades de esas características en cada comuna de la Región Metropolitana y con eso estimó el equivalente al 20% del precio, que es lo que exigen los bancos para entregar financiamiento hipotecario.
Los valores muestran un alto contraste. En el sector oriente de Santiago, Lo Barnechea encabeza el listado con un precio promedio de 18.441 UF, lo que implica un pie de $150.000.000. En el extremo opuesto figura Maipú, donde están los valores más bajos dentro del mercado de casas nuevas. Allí, las unidades promedian 3.748 UF, lo que implica un ahorro inicial de $30.500.000.
Por volumen de oferta, una de las comunas más relevantes es Colina, con 710 unidades disponibles, donde las viviendas registran un precio promedio de 9.086 UF y requieren un pie cercano a $73.900.000.
Las casas con patio continúan entre las alternativas más buscadas por las familias. El arquitecto Cristóbal Montalbetti, académico de la Universidad Adolfo Ibáñez, explica que este interés responde a un cambio más profundo en la forma de habitar la ciudad. Hoy esta parte de la vivienda «absorbe» funciones que antes cumplían los espacios públicos, como las plazas o los pasajes.
«Antes muchos niños jugaban en el espacio público y una parte importante de la vida social transcurría en la plaza o en la vereda. Ahí se construían las relaciones cotidianas entre vecinos», afirma.
Según el académico, esa realidad todavía es visible en varias ciudades europeas, donde el espacio público cumple adecuadamente ese rol de cohesión social.
«En esos contextos, el hecho de que una casa tenga patio pierde relevancia», sostiene.
La tendencia que muestra Santiago es la misma que se observa en ciudades más extensas y con tiempos de traslado más largos, donde suele existir una mayor percepción de inseguridad y una vida de barrio más debilitada.
«El patio, entonces, es un lugar propio, seguro y flexible para reunirse, descansar o disfrutar del aire libre. Para muchas familias, además, representa la tranquilidad de que los niños puedan jugar protegidos», comenta.
Montalbetti añade que este espacio de la vivienda se adapta a distintas etapas del ciclo familiar: es un lugar de recreación para niños pequeños, un área de encuentro para la familia o un complemento para quienes trabajan desde el hogar.
Espacio social
En las viviendas contemporáneas, las intervenciones arquitectónicas más solicitadas por las familias se concentran en espacios que amplían la vida social al interior del hogar. En esa línea, el arquitecto Montalbetti explica que quinchos, terrazas cubiertas y zonas de parrilla lideran las preferencias, justamente por su vínculo directo con la convivencia cotidiana.
A ello se suman jardines, piscinas, zonas de juego para niños, bodegas e incluso pequeños huertos.
«Décadas atrás, el patio tenía una función ornamental. Hoy se entiende como una extensión de la vivienda y responde a necesidades mucho más diversas», afirma.
El ingeniero en construcción Álex Soto, académico de la Universidad Mayor, asegura que las familias ven este espacio como un lugar que aporta bienestar, comunidad y calidad de vida.
«Si bien los metros útiles de la propiedad son un atributo importante, el patio ofrece un espacio seguro para que los niños jueguen, las mascotas tengan libertad y las personas puedan desconectarse de la rutina sin salir de su hogar», sostiene.
Sin embargo, Montalbetti advierte que este tipo de propiedad implica un esfuerzo económico relevante, tanto en la inversión inicial como en su mantención posterior.
«Una casa con patio requiere más cuidados que un departamento. Hay que preocuparse del jardín, cortar el pasto o mantener una piscina durante todo el año, entre otras tareas», precisa.
Ximena de Toro, docente de la Escuela de Trabajo Social y del diplomado en Mediación Familiar de la Universidad Católica, plantea que contar con un patio propio no es una realidad extendida para muchas familias. Por ello, adquieren especial relevancia los parques, plazas y áreas verdes de uso comunitario.
«Estos lugares ofrecen oportunidades para que niños y niñas accedan al aire libre, interactúen con la naturaleza, jueguen libremente, desarrollen actividad física y compartan con otros niños y niñas. Cumplen una función fundamental en el bienestar y desarrollo infantil, especialmente en entornos donde las oportunidades de recreación y contacto con la naturaleza son más limitadas», señala.



