Héctor Rusthenford Guerrero era considerado el líder del Tren de Aragua
Puede ser una oportunidad, pero también un momento de riesgo, advierte Pablo Zeballos, experto encrimen organizado.
Anoche, Estados Unidos confirmó la muerte de Héctor Rusthenford Guerrero Flores, conocido como el Niño Guerrero, quien era considerado el líder del Tren de Aragua. El presidente Donald Trump informó la noticia en un mensaje que compartió en Truth, su red social, y que fue replicada en la cuenta de X de la Casa Blanca. También difundió un video del cinematográfico ataque.
«Bajo mi dirección, el Comando Sur de los Estados Unidos ejecutó un ataque cinético rápido y letal para eliminar con éxito al Niño Guerrero, el infame líder del Tren de Aragua, una de las organizaciones terroristas más sanguinarias del planeta», informó Trump.
Un ataque cinético (kinetic strike) es un término militar que describe el uso de la fuerza física y la energía mecánica para destruir o dañar un objetivo. En palabras simples, son ataques que implican explosiones, fuego, proyectiles o colisiones físicas. Como se ve en el video que compartió Trump, se aprecia desde el aire el techo de una construcción sencilla de color verde en una zona con vegetación. Casi de inmediato, el o los misiles la impactan, causando una explosión casi atómica.
Más tarde, el Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela emitió un comunicado de prensa en el que detalló que el ataque se llevó a cabo en la región sureste del estado Bolívar, en Venezuela.
«Se produjeron enfrentamientos con integrantes de estas estructuras criminales (…) La operación contó con apoyo tecnológico especializado y se desarrolló mediante mecanismos de cooperación e intercambio de información de inteligencia entre las autoridades de ambos países», informaron.
En su mensaje, el presidente Trump acusó a su antecesor, Joe Biden, de abrir la frontera sur «a millones de delincuentes ilegales y permitió que este ejército extranjero violara, mutilara y asesinara a ciudadanos estadounidenses con total impunidad».
Por último, destacó que al inicio de su administración cumplió su promesa de designar al Tren de Aragua «como organización terrorista extranjera, deportar a miles de criminales y declarar la guerra a los cárteles (…) Esta acción se coordinó estrechamente con nuestros amigos en Venezuela, con quienes mantenemos una excelente relación».
En Chile, el ministro de Seguridad Pública, Martín Arrau, reaccionó: «es un golpe relevante contra una organización criminal que ha extendido su violencia por distintos países del continente».
«Esta acción se suma a los importantes golpes que nuestras instituciones han propinado al Tren de Aragua en Chile durante las últimas semanas. La caída de un líder no significa el fin de una organización como esta. Por eso seguiremos coordinando a todo el sistema de seguridad detrás de sus células y cada uno de sus integrantes, fortaleciendo la cooperación internacional y la acción coordinada del Estado», añadió Arrau.
Análisis experto
Pablo Zeballos, investigador y autor del libro «Un virus entre sombras, la expansión del crimen organizado y el narcotráfico en Chile», advierte que la muerte del Niño Guerrero no debe verse automáticamente como una buena noticia ni como el cierre de un ciclo criminal.
«Puede ser una oportunidad, pero también un momento de riesgo. Los vacíos de poder rara vez permanecen así por mucho tiempo. En ellos aparecen disputas, venganzas, alianzas tácticas, cambios de mando y nuevas formas de violencia», explica.
¿Qué implica la caída de Guerrero?
Su salida del tablero no debe leerse únicamente como la caída de un jefe criminal. Su importancia radica en que permite observar un fenómeno más profundo: el posible reordenamiento de los equilibrios de poder, protección y corrupción que durante años facilitaron la expansión del Tren de Aragua desde Venezuela hacia distintos países de la región.
¿Cómo impacta esto a nuestro país?
«Chile debe leer este proceso con anticipación. El problema no es solo lo que ocurra con el Tren de Aragua en Venezuela, sino cómo esas mutaciones o disputas de poder pueden expresarse en los mercados ilícitos, en las calles y en los recintos penitenciarios nacionales. La pregunta de fondo ya no es quién manda en el Tren de Aragua, sino qué ocurre cuando nadie logra mandar completamente».
Además, sigue pendiente la extradicción a Chile de Larry Changa.
Este punto es especialmente sensible. Changa es considerado uno de los fundadores y figuras relevantes del Tren de Aragua. Sin el Niño Guerrero en la estructura de mando, la eventual llegada de este otro líder de valor criminal, el sistema penitenciario nacional podría convertirse no solo en un espacio de reclusión, sino también en un punto de disputa simbólica, operativa y estratégica para la organización y sus distintas facciones.
¿Esto puede ocurrir en prisión?
No debe olvidarse que el Tren de Aragua surgió precisamente desde una cárcel. Su historia demuestra que los recintos penitenciarios no son espacios neutros frente al crimen organizado. Pueden transformarse en centros de mando, lugares de articulación criminal, espacios de construcción de identidad y plataformas de expansión territorial.
Prontuario
El Niño Guerrero, considerado el líder y fundador del Tren de Aragua, la megabanda criminal más poderosa de Venezuela, fue uno de los tres cabecillas que controlaban la cárcel de Tocorón, en el Estado de Aragua. Desde ahí, construyó una verdadera mansión a su estilo, con piscina, discoteca, zoológico y estadio de béisbol, mientras expandía su organización por Venezuela y varios países latinoamericanos.
Tras fugarse en 2012 y ser recapturado un año después, cumplía una condena de 17 años cuando, en septiembre de 2023, el gobierno venezolano lanzó un operativo con 11.000 funcionarios para tomar Tocorón. Él ya no estaba. Desde entonces, su paradero era un misterio. Sin embargo, anoche se reveló que habría sido ejecutado en un operativo militar a la edad de 42 años.


