El periodista criticó el actuar de su exesposa Fiorella Choca
Me ha denunciado por violencia física y sicológica durante toda nuestra relación, confesó.
La separación de Rafael Cavada y la uruguaya Fiorella Choca no ha sido fácil. En mayo, el periodista habló del quiebre y dijo «las separaciones son siempre difíciles». Agregó que estaban tratando de llevar el proceso en paz por los niños, pero después ella habló con LUN y aseguró: «Una mentira bien contada no la transforma en realidad (.) sólo yo sé la batalla que estoy dando para conseguir lo que es justo para vivir en paz con mis hijos. Esto es algo que no debería suceder», agregó en referencia al tema de la pensión alimenticia.
El punto de la pensión sigue siendo materia de discordia, según manifestó el profesional de Chilevisión anoche en su cuenta de Instagram. Luego de afirmar que hace tres semanas que no ve a su hijo menor, Silvestre, agregó: «Desde nuestra separación, en enero, sólo he podido ver a mis hijos (son tres) por unas horas un par de días a la semana, en forma muy restringida, condicionando mi relación con los niños al acuerdo en materia de alimentos».
Cavada destacó que este lunes recibió una nueva noticia. «Me entero de que mi exesposa me ha denunciado por violencia física y sicológica durante toda nuestra relación. Esto coincide con la interposición de una demanda de relación directa y regular que me ví en la obligación de interponer para poder estar con mis hijos. Sospecho que se trata de una estrategia para continuar obstaculizando el régimen comunicacional al amparo de la nueva Ley Integral contra la Violencia hacia las Mujeres. Asimismo, coincide con la imposibilidad de llegar a acuerdo en materia económica, ya que se me exige el pago de una pensión alimenticia a su favor y la de mis hijos que asciende a casi 90% de mi sueldo. Esta denuncia contra mí evidentemente entorpece mi anhelo por lograr una tutela compartida de mis tres hijos que ella, abiertamente, me ha denegado», escribió.
Para finalizar, Cavada afirmó: «En lo que a mí respecta sé que el daño a mi imagen ya está hecho. Cuando la justicia compruebe la falsedad de estas acusaciones habrá pasado tiempo y las injurias habrán hecho lo suyo. Con todo, hago esto público porque además de mi inmenso dolor por no estar con mis hijos, me parece impresentable y francamente injusto que protecciones y derechos legítimos de las mujeres y madres sean mal usados con el solo objetivo de sacar provecho económico y/o revanchas personales que escapan por dónde se mire a asegurar el bien superior de los hijos e hijas».


