Los vientos alcanzaron los 150 km/h en algunas zonas
Las intensas lluvias y el fuerte vendaval fueron una consecuencia del choque entre el fenómeno El Niño y el calentamiento global, asegura académica de la Ucen.
Como algo que nunca habían experimentado, así relataron las miles de personas que en la provincia y la ciudad de Buenos Aires se vieron afectadas, este fin de semana, por las intensas lluvias y fuertes vientos que arrasaron con todo en pocas horas, dejando heridos, destrozos y 13 fallecidos en la localidad de Bahía Blanca.
«(Fue) una cola de tornado inesperado», aseguró la ministra argentina de Seguridad, Patricia Bullrich, tras visitar la zona afectada, coincidiendo con varios residentes que en redes sociales habían descrito el fenómeno climático como un tornado. Pero también se habló de «trágico temporal», de «gran tormenta» y hasta como «un fuerte huracán», como lo titularon «Clarín», CNN y los vecinos que contaron su experiencia a LN+.
El fenómeno que mantiene a más 160 mil personas sin electricidad, según «Infobae», y despojó árboles de raíz, provocando el corte de carreteras y la destrucción de casas y automóviles en la provincia de Buenos Aires; mientras que en la ciudad, los vientos que en algunos lugares superaron los 150 km/h, ocasionaron que la flor metálica de Recoleta perdiera dos de sus pétalos y que aviones de Aerolíneas Argentinas se desplazaran sin control por la pista de aterrizaje.
¿Pero, qué pasó?, se siguen preguntando. ¿Fue un tornado o un huracán? ¿Se podría repetir estos fenómenos en el tiempo? ¿Qué lo produjo? La experta en calentamiento global y académica de la Ucen, Jadille Mussa, explica que el evento desastroso fue provocado por el choque de dos fenómenos planetarios que conocemos muy bien.
No es nuevo
Según describe la docente de la Universidad Central, «este fenómeno no es nuevo», sin embargo, lo que lo hizo diferente esta vez fue que «se incrementó por el fenómeno de El Niño, que aumenta la temperatura del Océano Pacífico, y el calentamiento global, que en 2023 ha sido el año con mayores registros de aumento de temperatura a nivel mundial, superando los 2º Celsius de temperatura», detalla.
Choque
La inestabilidad ambiental, como la llama Mussa, se produjo porque «cuando aumenta la temperatura del mar, aumenta la evapotranspiración, existiendo más humedad de lo normal, acción que se une con la fuerza de los vientos alisios (de sureste a noroeste) en el Océano Pacífico». «Esto provoca una interacción entre la masa de aire frío que avanzaba desde el sur de Argentina con otra masa de aire cálido que chocan», cada uno siendo una consecuencia del fenómeno del El Niño, por un lado, y del calentamiento global, por el otro, explica.
Preocupación
La experta anuncia que para este 2024 «se espera que continúe la presencia de El Niño, por lo que se prevé un verano con una mayor frecuencia de lluvias y, potencialmente, más tormentas», detallando que donde antes había sequía, como al zona centro norte de Chile y la pampa Argentina, ahora podría experimentar «inundaciones, tormentas y hasta huracanes». Y advierte que «si no actuamos resilientemente, adaptándonos y adaptando a nuestras ciudades, estos fenómenos se repetirán y empeorarán con el tiempo».


