Yoane Wissa anotó el gol del empate en el 1-1 contra Portugal, por el Grupo K del Mundial
Una mujer le arrojó el líquido en la puerta de su departamento. La agresora fue condenada a 18 años de prisión. Hoy, el futbolista hizo historia: Mi gol significa mucho. Representa trabajo, generosidad, resiliencia. Es motivo de orgullo.
Yoane Wissa (29) abrió la puerta de su departamento en Lorient, Francia, cerca de las 11 de la noche. Del otro lado se encontraba la misma mujer que horas antes había pasado a pedirle un autógrafo para su hijo. Apenas la tuvo de frente, sintió un líquido caer sobre su rostro.
«Grité y no podía respirar», recordó el delantero durante el juicio realizado en enero del año pasado, según publicó el diario inglés «The Sun». «En el hospital dijeron que me habían quemado los ojos. Desde entonces siento pánico cada vez que escucho un ruido y lo único que me empuja a seguir es saber que mis hijos están seguros», añadió el crack congoleño, quien anotó el 1-1 ante Portugal en el debut mundialista este miércoles, por el Grupo K.
La «pesadilla», como el propio Wissa la describió, ocurrió el 1 de julio de 2021. Según informó «LEquipe», Laëtitia Penvern se presentó en el hogar del futbolista y lo atacó con ácido. La investigación francesa concluyó, además, que intentó secuestrar a uno de sus hijos. En febrero de este año, el Tribunal la condenó a 18 años de cárcel por intento de asesinato y secuestro de un menor.
«Tuve cirugía en los dos ojos y el doctor dijo que tendré que usar gotas para el resto de mi vida. Me tomó seis meses recuperar completamente la visión. De no ser por la atención rápida que recibí, los resultados podrían haber sido muy diferentes», añadió Wissa en su declaración ante la justicia.
El delantero congoleño afortunadamente pudo retomar la actividad con normalidad al cabo de unos meses y dio el salto al fútbol inglés. Primero en Brentford y ahora en Newcastle de la Premier League. Su buen nivel lo llevó a convertirse en el delantero titular de su país y cinco años después del ataque logro hacer historia. Wissa convirtió el primer gol congoleño en un Mundial en 52 años.
El atacante se ubicó en el área en un córner y vio la pelota venir directo a su cabeza. Su salto fue perfecto y la conectó de frente para vencer al flojito portero luso Diogo Costa justo antes del descanso. «Mi gol significa mucho. Representa mucho trabajo, mucha generosidad, mucha resiliencia. Es un gran motivo de orgullo porque hoy estamos dando una gran imagen y espíritu de lucha. Intenté no caer en fuera de juego y salté. Fue un momento precioso y emotivo», describió.
Wissa también aprovechó de dar una lección a sus compatriotas y al mundo entero. «Incluso cuando las cosas no van bien, hay que seguir adelante. Es la esencia de nuestra vida, es la historia del Congo. Esta noche luchamos por los 100.000.000 de congoleños», añadió.


