Maravilla moderna captará la aparición de las primeras galaxias que formaron estrellas en el universo
La instalación de los instrumentos, la esencial medición del vapor de agua en la atmósfera y los asados de los sábados.
Más arriba que el Observatorio Alma, científicos y técnicos trabajan para poner en marcha el Telescopio Submilimétrico Fred Young (FYST), una maravilla tecnológica en lo que será el Cerro Chajnantor Atacama Telescope (CCAT), la última joya de la corona de complejos astronómicos en suelo chileno. Apretar tornillos, enchufar, calibrar instrumentos no es muy difícil, pero a 5.600 metros de altura todo se complica y la tarea más fácil cuesta un mundo por la falta de oxígeno.
«Se están instalando los instrumentos, porque un telescopio se compone, por supuesto, del espejo y el aparato mecánico que mueve el espejo, pero, una vez que el espejo capta la luz, la envía a un receptor. Entonces, en este momento están instalando los receptores», cuenta Leonardo Bronfman, académico del Departamento de Astronomía (DAS) de la Universidad de Chile y el único chileno en el directorio del CCAT.
Telescopio Fred Young, que rinde honores a un exalumno benefactor de Cornell, capta las ondas de luz invisibles al ojo humano y más pequeñas que un milímetro. Todo lo que ocurre en el espacio emite radiación electromagnética, pero no toda se puede ver fácilmente. Estos radiotelescopios pueden ver más allá de lo evidente.
«Va a medir la aparición de las primeras galaxias que formaron estrellas en el universo», explica.
Dos astrofísicos, los doctores Reinhold Schaaf y Christos Karoumpis, de la Universidad de Bonn, integran este grupo que está habilitando completamente el telescopio, cuya estructura principal fue inaugurada con una ceremonia en abril. En una especie de bitácora en internet, ambos responden las preguntas que les envía la gente. A continuación, algo de lo que han contado:
¿Qué hay en su lista de tareas? «Una de nuestras tareas será poner en funcionamiento el radiómetro de vapor de agua junto con colegas de la Universidad de Colonia. Esto nos permitirá medir el vapor de agua en la atmósfera sobre nuestras cabezas, lo cual es importante porque el vapor de agua atenúa o debilita las señales de radio. Así que necesitamos saber cuánto hay para interpretar correctamente las mediciones astronómicas».
¿Dónde duermen? ¿Y dónde comen a 5.600 metros sobre el nivel del mar? «Dormimos en el campamento base del telescopio APEX. El campamento está en los márgenes del desierto, justo en el borde del punto turístico San Pedro de Atacama y es mantenido por el Instituto Max Planck de Radioastronomía. Es una ubicación bastante rural y el ambiente es tranquilo, pero profesional. Algunos astrónomos, ingenieros, operadores, técnicos y personal no científico se conocen desde hace tanto tiempo que el ambiente allí es cordial, a menudo, incluso amistoso. La cocina del campamento base nos proporciona buena comida. Cualquiera que suba a la montaña recibe un abundante almuerzo para llevar que puede meter en el microondas allá arriba. El campamento base alberga la famosa fiesta de barbacoa conocida como APEX Assado o APEX Roast todos los sábados».
¿Cómo es trabajar a 5.600 metros sobre el nivel del mar? «El paisaje es absolutamente impresionante. Realmente te sientes como si estuvieras en el techo del mundo. Por supuesto, no tienes mucho tiempo para disfrutar de la vista, porque siempre hay algo que hacer. Estar tan alto significa que todos necesitamos respirar oxígeno de los tanques a través de cánulas nasales, que son como pequeños tubos. Aun así, cualquier tipo de actividad física sigue siendo agotadora y todo el mundo está agotado por las noches. Tenemos que usar equipo de protección personal, incluidas gafas de sol resistentes, además de un casco si es necesario. Y la seguridad también es la prioridad número uno en todos los demás aspectos: el personal médico en el terreno controla varias veces al día los niveles de oxígeno en sangre de todos en la obra; siempre hay una ambulancia preparada; y al menos un miembro del personal recibe supervisión de seguridad como su único trabajo. Todos nos llevamos muy bien entre nosotros, a pesar de hablar diferentes idiomas y provenir de diferentes entornos profesionales. A todos les gusta estar ahí y quedarse atrapados».
Leonardo Bronfman estuvo en la inauguración de este telescopio y lo que más destaca de las condiciones climáticas es la temperatura.
«Hay que abrigarse. Siempre hace frío a esa altura, menos de cero grados», explica.
También confirma que siempre en estas labores surge la camaradería.
«Tuve la oportunidad de trabajar en varios observatorios cuando era joven y ciertamente eso era una característica típica. Entre distintas nacionalidades y en distintos tipos de trabajo. Se entendía muy bien», asegura.


