El hijo del cantante de Noche de Brujas tiene 17 años menos que ella
En Vecinos al límite la uruguaya, primero se sorprendió con el coqueteo, y luego se dejó llevar.
Como es la tónica, existen dos tiempos en la mayoría de los realities. Uno sitúa lo que sucede en este momento, y otro en lo que se muestra en pantalla. Por estos días, «Vecinos al límite» de Canal 13 muestra a Laura Prieto en un intenso romance con Bastián Muñoz, más conocido como el cantante Bimza, hijo de Kanela, vocalista de Noche de Brujas. La relación, tanto entre sus compañeros de encierro como para el público, ha llamado la atención por la diferencia de edad. Ella tiene 40 y él 23, 17 años de diferencia. Aquí la uruguaya se sincera sobre estos dos meses en el programa.
«Realmente jamás pensé que iba a tener una relación. Creo que la gracia de lo que se está viendo es que yo no tenía ni idea de lo que podía pasar con Bastián. De hecho, para mí lo mejor era ojalá no involucrarme con nadie. Pero bueno, las cosas pasan, y eso es lo gracioso de estos formatos», cuenta de entrada desde el encierro.
¿Cómo ha sido que este proceso de coqueteo y relación sea frente a cámaras?
«Uno sabe dónde va a entrar, pero para los que entramos cuando el reality ya llevaba buen tiraje, con personajes e historias definidas, y uno llegó a entrelazarse (Bastián tuvo un fugaz romance con Catalina Gaete en el mismo encierro). De hecho, cuando él se me declaró quedé para adentro, sin palabras, porque no no lo veía venir».
¿Qué pensó de él cuando lo vio por primera vez dentro?
«Ya lo conocía de hola y chao cordiales, porque animo mucho festival en regiones, entonces me tocó presentar a Noche de Brujas muchas veces, y ahí me cruzaba con Bastián. Cuando entré pensé qué bacán, está Kanelita chico, buena onda. Ni siquiera me cuestioné si era guapo o no».
Cuando usted entró se le declaró Bastián, Princeso y Matías Ramos.
«Eso fue como un jugueteo, y bueno, no es por creerme mucho pero tengo un historial. Entonces para mí fue que llegaba un elemento nuevo al barrio, y yo entré a jugar, a pasarlo bien, a escapar de la prisión de la vida adulta, de los compromisos laborales, de pagar cuentas. Yo entré a ser una niña y lo estoy pasando bien».
¿Qué la conquistó de Bastián?
«Que él fue bien lanzado, la fe que se tiene y su personalidad para encarar a una mujer 17 años mayor en un reality. Y se generó una dinámica agradable para mí, un coqueteo que pensé jamás iba a salir de eso. Cuando noté que lo hacía de verdad, que él no estaba jugando, se me dio vuelta todo y me mareé porque fue una situación que me gusta pero me asusta. Al principio yo estaba muy confundida porque pensaba cómo lo iba a tomar la gente afuera, que probablemente me iban a decir cosas porque soy mayor pero en un momento pensé que ya estábamos en esta y le di el primer beso, fue espontáneo y me pregunté ¿qué estoy haciendo? Quedé como dos días para adentro, me lo cuestioné porque no sé si es algo que haría en la vida normal».
Sus reflexiones la llevaron a comparar que esos mismos 17 años de diferencia los tuvo, a la inversa, en su pololeo con Julio César Rodríguez. «Para mí la edad era un tema por la vida que he tenido, fui mamá joven y altiro tuve que enfrentar muchas responsabilidades, eso me llevaba también a tener parejas mucho más grandes que yo, y también porque mi vida quizás no era compatible con un cabro de mi edad. Y al crecer, con los años, he ido perdiendo un poco el prejuicio, que no tengo mucho qué perder, no le debo nada a nadie, no le tengo miedo al ridículo y puedo mostrarme tal cual soy. En el otro reality que estuve (Resistiré, 2019) no lo disfruté como este. Estoy contenta».
Usted dentro se preguntó: ¿Es amor o atracción física?
«Así es, todavía lo estoy descubriendo. Acá dentro se exacerban las emociones. Tengo súper claro que amor no siento porque eso es con el tiempo, pero sí hay mucha atracción física y mucho tema en común, conversamos mucho de temas importantes para nosotros y eso igual fue sumando».
¿Han conversado si lo de ustedes puede continuar afuera?
«Sí, hubo una conversación acerca de eso, sobre todo por el tema de las edades. Una persona de 23 años ve todo mucho más intensamente, y yo veo todo mucho más fríamente. Hay que verlo, yo estoy enfocada en lo que pasa en el encierro. La vida afuera es un tema, porque podemos ser personas muy distintas».
¿Ha pensado en lo que puedan decir sus cercanos y su hija (de 21 años)?
«Sí, lo he pensado muchas veces. La gente que está a mi alrededor me conoce y sabe cómo soy, hay menos rango de sorpresa, jajajá. Mi hija sabe perfectamente quién soy, ya está grande y tenemos una relación muy conversada y humanizada, de cierta forma me fui criando con ella y tenemos confianza total, estoy segura que entiende la situación. Al principio estaba atrapada en el prejuicio pero después lo encontré un buen cuestionamiento social el cuando una mujer mayor sale con alguien más joven, porque para los hombres es distinto».


