El jurado de Fiebre de baile regala bandejas de huevos a familias de Colina
Construyó un gallinero de madera de 60 metros cuadrados. Tiene adultas ponedoras, juveniles y pollas muy bien alimentadas que llegan a dar 40 huevos al día.
Es una mañana cualquiera en Colina. Hace frío y Vasco Moulian entra a un gallinero. Entre polvo y plumas, 140 aves criollas y 15 Kollonkas se lanzan en aleteo extremo hacia él. Ir a saludarlas y darles su alimento al despertar es una de las rutinas diarias del jurado de «Fiebre de baile» desde que formó un corral en su propia casa. «Si es que no amara tanto la tele, me retiraría y haría alguna filantropía. Tendría más gallinas que las que tengo ahora», reflexiona con un suspiro al mirar a sus chicas plumíferas.
Su averío lo comenzó a formar hace dos meses con un plantel que compró con 40 adultas ponedoras, 30 juveniles y 20 pollas que ya han aumentado en número. «Me han gustado siempre los animales, pero en esta locura de ser villano todo el día (como jurado del estelar de CHV), pensé en qué pasaría si yo pongo un huevo, otro pone también y regalamos proteína. Es una forma de devolver la mano a todo lo que me está pasando con la vuelta a la tele».
Así que comenzó a informarse, primero, en la construcción de un gallinero. Eso sí, con algunos apuros. «Primero lo tenía forrado en malla, pero un día llegué en la noche y el perro se había metido: había matado como 70 gallinas. Las mató nomás, porque no se las comen. Fue súper triste, me puse a llorar cuando las vi tiradas en el suelo».
Esas lágrimas le dieron el empuje para hacer modificaciones al gallinero. «Para cuidarlas del perro de la casa ahora le puse madera por la parte delantera. Están protegidas. Si yo cuido a mis gallinitas, les hablo todas las mañanas cuando las voy a ver».
¿Cómo es su gallinero?
«Tiene 60 metros cuadrados con un área libre y otra donde les pongo la comida. Siempre lo mantengo limpio y cuido que no les entre frío. La idea es que estén contentas».
¿Qué alimento les da?
«Performance Nutrition Animal que tiene mezclas para los tres tipos de edades. Tiene maíz, conchuela fina y gruesa, avena, afrecho. Al día les doy 2 kilos a las mayores y un kilo a las juveniles y a las pollitas. Un saco de 25 kilos para cada una me dura un mes. En el agua también les pongo su antiparasitario».
¿Y cuántos huevos obtiene?
«Ahora en invierno saco 25 huevos al día, lo que es harto, pero en el verano puedo llegar a 40 o 50 huevos».
Come harto huevo entonces, Vasco…
«Algunos, pero la mayoría los regalo. Vivo en Colina, que es una comuna bien heterogénea en términos económicos y le tengo mucho cariño. Entonces tengo una calle dentro del condominio y les regalo los huevos a ellos».
¿En serio?
«Sí, hacemos operativos con la Municipalidad. Este fin de semana tengo el segundo. Las familias se tienen que anotar y tengo 70 cajas con bandejas de 30 huevos para repartir. Vamos a la dirección y ahí les pasamos los huevos. Es bien bonito porque sabemos que ellos no los venden, sino que se los comen».
Pura proteína, como dice usted…
«Sí. El huevo es un alimento tan bueno y completo. Sirve para hacer muchas preparaciones simples que salvan el día».
Como se monta un gallinero
Constanza Bunster, veterinaria especialista en aves, avisa que no es llegar y montar un gallinero. «Lo principal es que sea un espacio adecuado según el número de aves, porque la condiciones de hacinamiento desarrollan enfermedades. Es ideal tener una zona techada a resguardo de corrientes de aire, de la lluvia y otra zona abierta, porque ellas necesitas vitaminas del sol y eso ayuda a la postura de huevos».
Otro tema a resolver es «tenerles en un lugar donde percharse, es decir tenerles un palo redondo en buenas condiciones, porque ellas necesitan dormir lo más alto posible para sentirse seguras», aconseja Bunster.
En cuanto a la producción, afirma que Vasco va bien con la cantidad de huevos que está obteniendo, pues «una gallina buena posturea seis huevos a la semana».
Pero ojo, que estas aves deben tener ciertos regaloneos para que den buenos huevos: «La postura va a depender de varias cosas: la edad, condiciones de alimentación y buen estado de salud». En específico, recalca la veterinaria, «las gallinas empiezan a poner huevos entre los ocho meses y el año de edad. Desde ahí su mayor etapa productiva puede durar tres años. Aparte la temporada del año también influye», afirma.
¿Son veranistas o inviernistas?
«La gallinas entran en celo y celan más en primavera-verano que en invierno, porque los días son más largos. Lo hacen de acuerdo a las horas de luz del día. En invierno la postura es más baja. En vez de poner seis huevos a la semana pueden poner uno o dos».
¿Y depende del alimento también?
«La alimentación le da la calidad al huevo. Una alimentación muy pobre trae deficiencias de calcio y eso provoca que las posturas sean complejas y obtengamos huevos con cáscaras blandas. Por eso hay que suplementar proteína, darles acceso a zonas donde haya tierra para que puedan acceder a lombrices vivas. Hay personas que les dejan tierra de compost con lombrices o las dejan pastorear libres».
«Yo cuido a mis gallinitas, les hablo todas las mañanas».
El lado B del huevo
La mayoría de los huevos que se deja Moulian son para el desayuno. Revueltos o fritos son su preparación estrella. «Es una forma para incluirlo porque es bien sano el huevo», recalca.
El nutriólogo, José del Real de la U. de la Frontera da cuenta de los súper poderes del huevo: «Es uno de los alimentos más completos. Contiene vitamina B12, D, antioxidantes y nutrientes. Las principales proteínas de su clara son la ovotransferrina y la ovoalbúmina que pueden tener un impacto favorable para cuadros de inflamación. La yema también hace lo suyo: tiene un aporte microbiano importante». Respecto a lo que se dice que tienen mucho colesterol, Del Real dice depende: «Tiene que ver con cómo lo prepares. Hay estudios que dicen que te puedes comer dos huevos al día. Un huevo entero tiene aproximadamente 200 miligramos de colesterol en su yema, pero es una cifra insignificante si llevas una alimentación saludable. Por eso lo ideal es comer la clara o cocerlos al agua o pochados. Fritos ya es otra cosa, porque el aceite caliente hace que pierdan los aportes nutricionales».


