Una pareja de esta especie viajó desde Brasil a Chile
Su pico es tan poderoso, que se optó por tenerlos en un recinto con vidrio en vez de mallas.
En el Bioparque Buinzoo tienen un nuevo objetivo: conseguir que una recién llegada pareja de guacamayos jacinto -procedente de Brasil- pueda procrearse. Los ejemplares están en un lugar adecuado especialmente para que tengan una buena estadía y no sufran con los fríos capitalinos de esta época.
Los ejemplares llegaron como parte de uno de los programas internacionales de reproducción de especies amenazadas de los que el recinto participa.
«Llegaron de Itaipú, un zoológico importante en Brasil, donde han podido reproducir esta especie», describe Ignacio Idalsoaga, director del recinto. «Entre todos los guacamayos del mundo -añade- es una de las especies más diezmadas, quedan los últimos ejemplares desgraciadamente, porque sus plumas fueron tradicionalmente muy ocupadas en los tocados y en la vestimenta de pueblos originarios. Y eso los ha llevado a la extinción».
¿Son originarios de Brasil?
«Están en una zona bastante circunscrita de la Amazonía, en zonas de Brasil, Bolivia y Paraguay. Pero no está en lugares como los guacamayos que estamos acostumbrados a conocer, que es el azul, amarillo y rojo, que son mucho más centroamericanos. Es el guacamayo más grande del mundo. Puede medir hasta un metro desde la punta de la cola hasta la cabeza y pesan unos 2 kilos, que para un ave es mucho».
¿Qué otras características tiene?
«Sus plumas son súper atractivas, de un azul tornasolado, y unas mejillas amarillas que lo hacen ser un animal muy atractivo. Además, tiene algo bien peculiar, que es su pico, por el hecho de ser tan grande. Los huesos de las aves son huesos neumáticos, es decir, tienen aire en el centro, lo que los hace muy livianos en la mayoría de las aves. En cambio, éste es un guacamayo que tiene los huesos mucho más macizos. Son huecos también, pero mucho más macizos que otras aves, lo que lo hace ser una de las aves más fuertes de la naturaleza, con un pico que tiene una presión al corte de 250 kg, es prácticamente un alicate de alta densidad, que hace que puedan cortar rejas y mallas habituales sin ningún problema».
¿Entonces venían con recomendaciones de cómo tenerlos?
«Efectivamente, la recomendación es que la malla sea extremadamente densa, muy gruesa y como nosotros ahora en el Bioparque tenemos un concepto ecosistémico, donde queremos que la naturaleza se recree en la forma más perfecta, el hecho de tener que verlos a través de una malla, nos parecía que rompía esta visión más natural. Entonces, optamos por poner vidrio».
¿Cómo son?
«Son vidrios reciclados, de segunda mano, que vienen de bancos. Son de puertas de bancos, entonces es un vidrio muy fuerte que nos permite que ellos estén mucho más cómodos, porque además son vidrios gruesos, de 10 mm, por lo que no escuchan mucho sonido dentro del recinto y nos da la seguridad de que no lo van a poder romper»
¿Cómo consiguieron los vidrios?
«Son cosas que llegan a remate. Nosotros vamos a muchos remates, porque prácticamente todo el parque hoy día se construye con material reciclado, como una forma de cultura de poder darle una segunda opción a las cosas».
¿Y cómo es el espacio donde están?
«Es un espacio de unos 150 metros cuadrados y 6 metros de altura. La parte superior, para tener traspaso de aire, tiene mallas electrosoldadas, que son extremadamente gruesas y que no las van a romper. Tiene un espacio aéreo importante, porque son aves que normalmente están en la parte más alta del dosel de los bosques».
¿Qué temperatura tiene el lugar?
«El recinto tiene que tener condiciones de temperatura y humedad. Hay una pequeña cascada que está moviendo permanentemente el agua, lo que genera una humedad que bordea el 40% y tiene una temperatura de unos 18, 20°. Les pusimos un barril, con la idea de que ahí hagan sus nidos. Como tienen un pico tan fuerte, en la naturaleza pueden horadar un árbol caído, seco y ellos ponen los nidos en el fondo de ese espacio. Es una forma de protección de los grandes depredadores y de las grandes serpientes, anacondas que les roban los huevos. Entonces ellos siempre ponen sus nidos en el fondo ciego de un árbol, en este caso en el fondo de un barril».
Alberto Duarte, gerente de Bienestar Animal del Bioparque, explica qué comen estos animales: «La dieta diaria consiste en 60 gramos de un concentrado proteico, también reciben 15 gr de coco, 15 gr de nuez, 7,5 gr de manzana, 7,5 gr de pera, 7,5 gr de camote cocido más un suplemento vitamínico mineral para cubrir cualquier necesidad. Eso se reparte en tres raciones diarias».


