La joven de 19 años murió al quedar en medio de los disparos
Su abogado presentó una doble querella.Una de ellas, por obstrucción a la investigación, tras los dichos del fiscal Uribe.
Hace más de un mes, Ninoska Carvajal Oñate (19 años) murió en la balacera más violenta de la historia de Rodelillo.
Su hermana mayor, Constanza Sepúlveda Oñate, recuerda que la noche del 3 de junio ella venía de vuelta del departamento donde vive su mamá con su pareja y hermanos menores, en la población Santa Teresa. Caminaba con su papá, su pololo y su hermano (14).
En la esquina de Avenida Rodelillo con Pasaje María Labrín, donde vive su papá, un automóvil apareció de improviso y disparó a mansalva. Su hermano se escondió detrás de un vehículo que estaba estacionado. «Ya ha tenido tres sesiones con el sicólogo y aún no habla nada de esa noche. Tampoco ha querido ir al cementerio donde está mi hermana», cuenta Constanza.
Ninoska cayó mortalmente herida y ocho personas resultaron gravemente heridas. Su mamá se consiguió un auto con un vecino y la llevó al Hospital Carlos Van Buren, donde ingresó fallecida. Su papá quedó tetrapléjico, otra joven llamada Nashmia Escobar murió un día después.
En un primer momento, el fiscal ECOH de Valparaíso, José Uribe, habló de una disputa territorial o venganza como posible móvil de la infernal balacera. También dijo que se eliminaron pruebas en el sitio del suceso.
Constanza y su familia insistieron que la investigación estaba mal encaminada. «Yo no sé por qué fue la balacera ni hacia dónde iba este ataque. Nosotros hemos hecho lo posible para colaborar, para entregar información. Mi hermana nunca tuvo antecedentes penales, ni estaba involucrada con delincuentes. Nunca fue un ajuste de cuentas», sostiene ella.
Este viernes 3 de julio, cuando se cumplió un mes de la balacera, se filtró que el auto en el que se movilizaban los delincuentes apareció quemado en la autopista Troncal Sur. Constanza asegura que fue su familia la que le informó a la Fiscalía. «Cuando presentamos la querella con Leonardo (Contreras), pedimos que solicitaran las cámaras de la Ruta 68 para que se dieran cuenta que el auto que habían utilizado era parecido al que quemaron. Entonces, la única información que está saliendo es la que nosotros hemos entregado», asevera.
Querella doble
El abogado Leonardo Contreras explica que el 20 de junio ingresó una doble querella en el Juzgado de Garantía de Valparaíso. «Son dos delitos. El primero, homicidio calificado por la muerte de Ninoska. Obviamente hay una planificación en el ataque, la cantidad de disparos da cuenta de actuar alevoso, intención de causar el máximo daño posible. El segundo es un delito de obstrucción a la investigación», indica.
¿Obstrucción de parte de quién?
«El mismo día, el fiscal (José) Uribe señaló que supuestamente familiares de los afectados habían intervenido el sitio del suceso, levantando casquillos, borrando marcas de sangre. A partir de los dichos del fiscal creemos que se tiene que investigar. Eso me lo pidió específicamente la familia de Ninoska. Ahora, que transcurrió un mes desde el ataque, el Ministerio Público ha señalado que sí hay casquillos, que sí se hizo el levantamiento, que en realidad la policía acordonó el sitio del suceso oportunamente y que finalmente no fue intervenido por nadie».
Contreras, quien además es concejal de Valparaíso, cree saber el móvil de la balacera. «Se habló de un conflicto entre bandas de narcotraficantes. La información que hemos levantado es que efectivamente hay una banda de crimen organizado que opera en el sector de Rodelillo. Es una banda de muy bajo perfil y el conflicto habría sido de carácter sentimental. Ninoska y su familia son inocentes».
El abogado agrega que faltan diligencias esenciales que hacer. «Hasta el día de hoy no le toman declaración a la persona que quedó tetrapléjica y que es un testigo presencial. Por eso nos hemos quejado mucho del del proceso investigativo que ha llevado a cabo el Ministerio Público».
La hermana de Ninoska dice que sólo la citaron a declarar el 15 de junio y que le pidieron que entregara el celular de su hermana. «En el hospital, cuando le entregaron sus cosas a mi mamá, la cartera de Ninoska sólo tenía unos pañuelos desechables y un audífono. Faltaban su celular, el cargador y la billetera con todos sus documentos, también las pulseras que andaba trayendo. Han pasado cosas muy raras. La fiscalía no nos entrega información. Nosotros nos enteramos a través de la prensa», reclama.


