Portugal de CR7 perdió 1-0 ante España y su capitán se fue entre lágrimas
El gol agónico de Mikel Merino sentenció la eliminación del astro portugués, que ya había anunciado que estaba jugando su última Copa del Mundo.
Un agónico gol de Mikel Merino cuando iniciaba el tiempo agregado le dio el triunfo a España sobre Portugal en los octavos de final del Mundial. Los siguientes 10 minutos adicionados fueron una suerte de despedida para Cristiano Ronaldo, el astro del fútbol mundial que a sus 41 años se despidió de su sexta y última, como lo había adelantado él mismo, Copa del Mundo.
Cristiano jugó los 90 minutos como delantero centro, casi fijo en el área, y en los minutos finales se quedó aguardando pases aéreos que nunca llegaron. Sólo pudo conectar uno de los tantos centros pasados que lanzaron sus compañeros, pero no acertó en el arco. Con el pitazo final, que consumó la eliminación de Portugal, se convirtió en el centro de atención de las cámaras de TV. Durante los primeros segundos caminó hacia sus compañeros, seguramente conversando sobre los errores cometidos en el partido, pero luego se fueron a despedir del público portugués, que le brindó un aplauso cerrado. Ahí no pudo aguantar las lágrimas. Sus compañeros lo abrazaban y aplaudían mientras Cristiano lloraba y apretaba la cara. Tras la despedida del público se fue caminando al vestuario, cabizbajo y en soledad (ver fotos en https://s.lun.com/lun755).
El domingo, antes del partido, habló en una conferencia donde reconoció que sería su último Mundial. «Va a ser mi último Mundial y quiero disfrutar el día a día. Ojalá que mañana no sea mi último partido, pero independientemente de lo que pase mañana, saldré de aquí con la conciencia tranquila. He jugado en la selección y en los clubes por pasión. Pase lo que pase mañana estaré feliz. No puedo ponerme presión a mí mismo. Que sea lo que Dios quiera.
Tengo que disfrutar cada día y cada partido. No estoy mal en este Mundial. Ya hice tres goles. A ver si mañana hago un golito», dijo entre risas en una rueda de prensa donde se dio el gusto de hablarles de tú a tú a los periodistas portugueses que le preguntaban por su retiro de la selección portuguesa. «Siempre son las mismas preguntas. Siempre he dado lo máximo y eso no va a cambiar, juegue o no. Voy a dejarlo cuando yo quiera, no cuando los demás quieran», dijo.
Se fue del Mundial 2026 haciendo jugado los cinco partidos de su selección y con tres goles marcados, uno de ellos el primero en una fase de eliminación directa, en los dieciseisavos ante Croacia. Jugó seis Copas del Mundo (es el único que lo ha hecho) y anotó 11 conquistas en todas ellas, muy por debajo de Lionel Messi, su eterno rival, que lleva 20 y sigue en carrera en la presente edición.
Su esposa Georgina Rodríguez, argentina como Messi, lo acompañó durante todo el Mundial, pero este último partido lo vio por televisión. Al menos eso mostró en sus historias de Instagram (@georginagio), donde subió una foto en el living de su casa en Quinta da Marinha, Portugal, junto a sus hijos. La pareja tiene dos descendientes: Alana Martina (9) y Bella Esmeralda (4), más los tres que el futbolista tuvo por gestación subrogada: Cristiano Junior (16), y los mellizos Eva y Mateo (10).
La pareja ya tiene lugar para pasar lo que resta de sus vacaciones tras el Mundial: antes de viajar a Estados Unidos anunciaron la compra de dos villas de lujo en una exclusiva isla en el Mar Rojo, cerca de Arabia Saudita, país donde Cristiano Ronaldo juega actualmente en el club Al Nassr. «El Mar Rojo es un lugar verdaderamente extraordinario.
Desde nuestra primera visita, Georgina y yo sentimos una conexión con la isla y su belleza natural; es un lugar donde nos sentimos en paz. Ahora que tenemos un hogar aquí, podemos disfrutar de tiempo de calidad con la familia en total privacidad y serenidad cuando queramos», dijo el portugués al momento de anunciar la compra de las propiedades a las que sólo se puede acceder en barco.


