Silvia Rubio falleció este lunes a los 85 años
Cuando decidí estudiar teatro ella me motivó, (me dijo) que fuera, que le diera, recordó el comediante.
«Ella es mi madre. No puede caminar. No se queja. Lucha. Mi madre fue abandonada por sus padres cuando era niña. La criaron sus abuelos. Siempre estuvo. Ella vive conmigo. Ella es la mujer más fuerte que conozco. Y agradezco poder verla todos los días. Y seguir aprendiendo de su fuerza». Este es un extracto del texto que el actor Rodrigo González le escribió a su mamá, en febrero del año pasado. Era un pequeño homenaje a la mujer que le dio la vida y que no estaba motivado por ninguna fecha especial, sólo por el cariño hacia esa mujer que crió tres hijos y que falleció en las últimas horas. Silvia Rubio este lunes simplemente no despertó.
El también humorista confirmó en su cuenta de Instagram (@gonzalezcomediante) la muerte de su mamá. Junto a una foto, en blanco y negro, de ella cuando joven escribió: «No te rendiste nunca, a pesar de todas tus penas. No dejaste de luchar. No dejaste de sonreír cuando la vida te probaba. Gracias a ti amé el teatro, la pintura. Dibujábamos y pintábamos juntos. Buena para los dulces y chocolates. Mañosa y con carácter. Cuántas penurias pasamos, mamá. Pero salimos adelante. Nos criaste bien. Nos dejaste a los tres (hermanos) con personalidad. Gracias por lo bueno y por lo malo. Descansa en paz, mamá. Tus nietos crecen bien y nosotros somos tres hombres realizados. Eres la mujer más fuerte que jamás conocí en mi vida».
«Tenía 85 años mi viejita», cuenta con cariño Rodrigo y agrega: «Mi mamá tenía Parkinson y estuvo varios años postrada. Yo la cuidé y murió anoche de una falla multisistémica, pero en el sueño, lo cual es una buena muerte, digo yo», afirma con tranquilidad Rodrigo.
Esa enfermedad es dura.
«El Parkinson lo tuvo 25 años y aguantó, no se quería morir, aguantó caleta. Yo creo que saqué la fortaleza de ella».
¿Cómo era su mamá?
«Era pintora, estudió pintura y yo me crié entre el colegio y el Teatro Municipal, mi mamá trabajaba ahí, era escenógrafa. Era amiga de Roberto Bravo (pianista), de Juan Pablo Izquierdo (director de orquesta). Le gustaba la música clásica y no le gustaba mucho ver tele. Le gustaba reír y pintar, era lo que más le gustaba».
En su posteo usted escribió que era mañosa.
«Era mañoooosa, no comía nada y yo salí mañoso por ella. Ella no cocinaba muy bien, cocinábamos nosotros».
Usted también contó que ella lo apoyó en su idea de estudiar teatro.
«Cuando decidí estudiar teatro ella me motivó, (me dijo) que fuera, que le diera. Yo di el examen en la escuela de Fernando González y me inscribí en la de Gustavo Meza. No quedé donde Fernando. Llegué a la casa súper deprimido y mi vieja me dijo: Anda donde Gustavo, poh, anda y sigue tu sueño. Me iba a ver al teatro y estaba muy orgullosa de mí. Fui el único hijo que le salió artista porque mi hermano mayor es veterinario y el menor es sicólogo».
Si tuviera que describirla, ¿cómo lo haría?
«Como una mujer fuerte, alegre y con carácter, mucho carácter. Mi vieja era indomable».


